El gran diseño, de Stephen Hawking

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Venimos de la nada, dice Hawking porque: “dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo crearse a sí mismo -y de hecho lo hizo- de la nada. La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el Universo, de que nosotros existamos. Para eso no es necesario invocar a Dios”.

Esta es una de las aseveraciones que se pueden encontrar en El gran diseño, el último gran libro de Stephen Hawking, en este caso en colaboración con Leonard Mlodinow.  Publicado en 2010, en un momento en que las teorías creacionistas volvían a florecer, supone una nueva vuelta de tuerca sobre sus ideas acerca de las teorías del espacio-tiempo.

En el libro se desarrolla la Teoría M que “no es una teoría en el sentido habitual del término, sino toda una familia de teorías distintas, cada una de las cuales proporciona una buena descripción de las observaciones pero solo en un cierto dominio de situaciones físicas”.

La Teoría M habla de que existen innumerables universos que surgieron de la nada como el nuestro, sin ninguna intervención divina: “Cada universo tiene muchas historias posibles y muchos estados posibles en instantes posteriores, es decir, en instantes como el actual, transcurrido mucho tiempo desde su creación. La mayoría de tales estados será muy diferente del universo que observamos y resultará inadecuada para la existencia de cualquier forma de vida. Sólo unos pocos de ellos permitirían la existencia de criaturas como nosotros. Así pues, nuestra presencia selecciona de este vasto conjunto solo aquellos universos que son compatibles con nuestra existencia. Aunque somos pequeños e insignificantes a escala cósmica, ellos nos hacen en un cierto sentido señores de la creación”.

Se pueden encontrar en este volumen algunas otras afirmaciones jugosas, como que la filosofía ha muerto porque “no se ha mantenido al corriente de los desarrollos modernos de la ciencia, en particular de la física. Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha del descubrimiento en nuestra búsqueda del conocimiento. El objetivo de este libro es proporcionar las respuestas sugeridas por los descubrimientos y los progresos teóricos recientes”.

O también, afirman Hawking y Mlodinow que nuestras respuestas obedecen o están limitadas por nuestra capacidad cerebral: “Tal como en nuestro universo, en el Juego de la vida la realidad depende del modelo que utilicemos”.

Este libro, como es habitual, está Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

 

 

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Tratados hipocráticos

TratadosHipocrBajo el título genérico de «Corpus hippocraticum» -si bien muchos de los textos contenidos en él no son obra de Hipócrates, y algunos fueron redactados varios siglos después de su muerte, aunque se estima que en su mayor parte fueron redactados entre los siglos V y IV a. C- se engloba una serie de más de sesenta escritos acerca de la práctica de la medicina de la Antigüedad, de modo que constituyen un reflejo de las ideas que los médicos de la escuela de Cos tenían sobre la deontología médica, los fundamentos científicos de la medicina o la actividad y la figura del médico, así como de su concepción de la salud y de la enfermedad.

La edición reseñada se configura como una selección de algunos de los más significativos de estos textos: el famoso «Juramento», los «Aforismos», «Sobre el arte», «Sobre el médico» y los «Preceptos», testimoniando el momento del despertar del espíritu científico en la antigua Grecia. El conjunto, en definitiva, da idea -como apunta M.ª del Águila Hermosín Bono, traductora, prologuista y anotadora del volumen- de «las luces y las sombras de una misma figura, la del médico hipocrático, que se nos muestra con toda su grandeza y sus limitaciones en su empeño por mejorar la existencia del ser humano».

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

El nombre del mundo es Bosque, de Ursula K. Le Guin

nombremundoboscA veces, la muerte de algunas personas nos obliga a reparar en ellas con mayor atención, en muchas ocasiones cuando ya es demasiado tarde. En el caso de los escritores y de las escritoras nos queda, al menos, el recurso de aliviarnos con su obra. Frecuentemente en estos casos su muerte nos otorga un motivo para conocerla o bien para revisitarla cuando ya hemos tenido el gusto.

El pasado 22 de enero murió Ursula K. Le Guin, una escritora fundamental para el género de la ciencia ficción, a la altura de los más grandes, como Bradbury, Arthur C. Clark o Stanislav Lem, todos ellos posiblemente más populares. Obras como La mano izquierda en la oscuridad, Los desposeídos, la serie de Terramar o el libro que este mes recomendamos, El nombre del mundo es bosque, constituyen sin duda obras capitales del género.

El nombre del mundo es bosque, en particular, resulta un libro mayor y una magnífica narración en torno al choque y al conflicto subsiguiente entre una civilización expansionista y otra autóctona que vive en armonía con su entorno. Publicado en 1976, plantea ya en ese momento cuestiones como la explotación de la naturaleza y la gestión sostenible de los recursos, ámbitos en los que se convirtió en una pionera desde la ficción.

En esta ocasión, la Red de Bibliotecas no cuenta con un ejemplar, pero sí que disponemos de un interesantísimo estudio acerca de su figura y de su trabajo con el título de Ursula K. Le Guin beyond genre: fiction for children and adults*

*(pinchando sobre el enlace se accede a su ficha en el catálogo y a la posibilidad de visualizarlo en línea).

Ciencia, tecnología y género en Iberoamérica

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No abunda la bibliografía disponible en español sobre la perspectiva de género en ciencia y tecnología. Por eso, las obras que abordan las relaciones habidas o existentes entre las mujeres, la ciencia y la tecnología se convierten en valiosos espacios que enriquecen los prismas desde los que contemplar el desarrollo de la ciencia y el conocimiento en el entorno iberoamericano.

Pues bien, la obra que proponemos este mes, “Ciencia, tecnología y género en Iberoamérica”, publicada en 2006 por la Editorial CSIC, aporta al campo mencionado un conjunto variado de cuarenta artículos redactado por más de cincuenta investigadoras de diversos países iberoamericanos, que abordan los diversos roles que desempeñan y han desempeñado las mujeres en la producción y el uso de ciencia y tecnología desde diferentes disciplinas, tales como la historia y la filosofía de la ciencia, la investigación sociológica, las tecnologías de información, comunicación y reproducción, el análisis interpretativo o la epistemología feminista.

En sus más de 500 páginas se contrasta el enorme esfuerzo por interpretar y visibilizar el activo papel de la mujer en la edificación del conocimiento científico en los diferentes entornos de nuestros páises. Un valioso trabajo que, como todas las recomendaciones del blog, se encuentra Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC.

 

 

 

Oxígeno, de los químicos Carl Djerassi y Roald Hoffmann

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Oxígeno es la más conocida obra dramática (si no la única) que tiene como protagonista principal a la Química. Fue escrita con motivo del centenario de los premios Nobel. En la trama, el comité que otorga estos galardones se plantea adjudicar uno con efectos retroactivos al autor o autores de algún descubrimiento anterior a 1901. Así, se consideran los trabajos de Amedeo Avogadro y Jöns Jacob Berzelius entre otros, aunque finalmente se decide reconocer el descubrimiento del oxígeno.

La dificultad de este reconocimiento es que plantea una incógnita en torno a quién conceder el mérito, si al boticario sueco Carl Wilhelm Scheele (1742-86), al cura inglés Joseph Priestley (1733-1804) o al químico y recaudador de impuestos francés Antoine Laurent Lavoisier, ya que los tres (y posiblemente más) contribuyeron a este logro. La acción de la obra da continuos saltos en el tiempo, entre el momento actual y la década de 1770, y constituye un retrato de las condiciones en que los científicos desarrollan su trabajo y una exploración de sus conflictos personales y de la búsqueda del reconocimiento personal y económico que, con frecuencia, también se encuentran entre sus motivaciones y demandas.

Los autores de la obra son Roald Hoffmann, un químico teórico y profesor universitario norteamericano nacido en Polonia en 1937 y ganador del Premio Nobel de Química en 1981 junto a Kenichi Fukui por sus estudios sobre el comportamiento de los orbitales moleculares en las reacciones químicas.

Por su parte, Carl Djerassi, nacido en 1923 en Viena, es muy conocido por su contribución al desarrollo de la píldora anticonceptiva, ya que participó (junto al mexicano Luis Miramontes y al húngaro-mexicano George Rosenkranz) en el hallazgo de la noretindrona. También trabajó en un procedimiento rápido para obtener cortisona y desarrolló las técnicas espectroscópicas de la dispersión óptica rotatoria y el dicroísmo circular. En 1978 obtuvo el Premio Wolf de Química.

Ambos, tanto Hoffmann como Djerassi, cuentan también con una faceta literaria: Djerassi ha escrito poesía, tres autobiografías, relatos cortos, nueve obras de teatro y cinco novelas (cuatro de ellas traducidas al español: El dilema de CantorEl gambito de BourbakiLa semilla de MenachemMarx, el difunto).

En cuanto a Hoffmann, escribe poesía (Catalista es un poemario traducido al castellano y que fue objeto de una entrada en este mismo blog) y ha publicado las colecciones The Metamict State y Gaps and Verges.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

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Una primera cuestión sobrevuela esta obra: ¿Pero cuál es exactamente la invención de Morel?

Pues se trata, nada más y nada menos, que de una máquina que puede reproducir las imágenes, convirtiéndolas en instantáneas que parecen perfectamente reales, como si fuera una especie de realidad virtual que conduce al protagonista a la confusión, pues no es capaz de distinguir lo verdadero de lo falso. ¿Qué es verdad, qué es mentira? ¿Cómo distinguir ambos planos?

Publicada en 1940, esta novela del escritor argentino Adolfo Bioy Casares recoge la historia de un fugitivo que llega a una isla, en la que una serie de aventuras darán lugar a un encuentro con lo fantástico sobre el telón de una trama de crimen, persecución y exilio.

El homenaje a La isla del dr. Moreau (1896) de H. G. Wells está muy presente en La invención de Morel (1940), y también una sugerente metáfora sobre la dificultad moderna de distinguir la realidad de la ficción, así como una serie de reflexiones acerca de la obsesión de la permanencia, la posesión y, en último caso, de la inmortalidad.

El despliegue narrativo abunda en juegos de espejos, cajas chinas y muñecas matrioskas. De hecho, el narrador se complace en replicar lo que la máquina de la isla realiza: reproduce un diario que es, a su vez, copia de otro diario de Morel que habla precisamente de cómo se pueden reproducir las realidades. Inquietante.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

Los físicos (Die Physiker), de Friedrich Dürrenmatt

libro_1296748105Los físicos es una obra de teatro estrenada en el año 1962. La obra explora la figura de Johann Wilhelm Möbius, un hombre mentalmente enfermo que cree recibir periódicamente la visita del rey Salomón. Möbius se encuentra internado en un sanatorio llamado Les Cerisiers, regido por la eminente psiquiatra Mathilde von Zahnd y donde comparte espacio con Ernst Heinrich Ernesti, que dice ser Albert Einstein, y con Herbert Georg Beutler, quien se cree Isaac Newton. Lo que en el primer acto insinúa -la obvia locura de los tres- desemboca en un segundo acto en el que los roles de los personajes principales se entrecruza para propiciar giros y sorpresas en los que se metaboliza una peculiar interpretación sarcástica del siglo desde la óptica de una Europa situada entre dos escenarios de tensión: el recuerdo de la no tan lejana Segunda Guerra Mundial y la preocupación por la creciente escalada de la Guerra Fría

La trama, desarrollada a partir de una inacabable espiral de paradojas se proyecta al espectador mediante distintas situaciones grotescas que van produciéndose y el lenguaje denso, trasgresor, entre violento y sarcástico, de los personajes.

 

Su autor es Friedrich Dürrenmatt, uno de los dramaturgos en lengua alemana más relevantes del siglo XX. Entre sus obras, nutridas de elementos procedentes de las vanguardias y salpicadas frecuentemente de un irónico surrealismo, destacan: Está escrito (1947), Proceso por la sombra de un burro(1951), Un ángel llega a Babilonia (1954), La visita de la vieja dama (1956), Play Strindberg (1969) o Retrato de un planeta (1971).

La obra escénica de Dürrenmatt  se corresponde con la gran tradición de la farsa y con la dialéctica centrada en la ironía que nace de Aristófanes, configurando una importantísima trayectoria sobre la que se sustenta una de las patas más significativas del teatro de su siglo.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC