Las nubes, de Aristófanes

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Las nubes (en griego clásico, Νεφέλαι) es una comedia temprana dentro de la obra del autor ateniense Aristófanes. En ella se esboza una fuerte crítica de los sofistas y sus enseñanzas, y no faltan los temas y personajes de moda de la Atenas de finales del siglo V a. C. La obra es especialmente conocida por albergar la referencia histórica más antigua sobre la figura de Sócrates.

La obra gira en torno a dos personajes: un padre, Estrepsíades (Στρεψιάδης), y su hijo Fidípides (Φειδιππίδης), cuya afición la hípica y los caballos acaba por sumir a su padre en deudas, quien, como consecuencia, acaba por idear un plan que implica enviar a Fidípides a la Escuela Sofista de Sócrates (despectivamente anunciada como “el Pensadero”) con objeto de formarle argumentativamente para repeler a los acreedores.

Repleta de peripecias, la obra aprovecha para ridiculizar y satirizar la figura de Sócrates y la de los sofistas esbozando un retrato muy alejado del canon establecido por Platón o dibujado por Jenofonte y desarrollando una feroz crítica desde posiciones conservadoras a lo que consideraba una amenaza educativa y formativa para las nuevas generaciones.

 

Las nubes puede leerse en alguna de las versiones digitales que se pueden encontrar por Internet y, como siempre, se encuentra disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

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Elemental, queridos humanos

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“Elemental, queridos humanos. Vida y andanzas del ingenioso planeta Tierra” es una obra divulgativa redactada por Juan Luis Arsuaga y Milagros Algaba Suárez, e ilustrada con dibujos de Forges.

Se trata de un entretenido recorrido por la historia de la biosfera desde sus orígenes hasta nuestros días, realizando un especial hincapié en la relación del hombre con la Tierra. Junto a los textos, los geniales dibujos de Forges constituyen una envoltura singular para una obra que nos invita a reflexionar sobre el futuro incierto de nuestro planeta.

Los autores nos recuerdan que no existen soluciones mágicas a los problemas de la humanidad en relación a los recursos naturales, pero sí actitudes, políticas y límites.

Forges remata la obra con su genial sencillez: “Algún día, hijo mío, si no lo cuidamos, todo esto será suyo. ¿De quién papá? De la nada, hijo, de la nada.”

Libro disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

“Poesía, etcétera : puesta a punto”, de Jacques Roubaud

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Es célebre el soneto de Jacques Roubaud, compuesto únicamente por ceros y unos:

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Roubaud, que además de escribir es matemático, militó en lo que sería uno de los movimientos literarios más originales del siglo XX: el Movimiento Oulipo. En los diferentes experimentos a que dará lugar este movimiento, cobran una especial relevancia las matemáticas como un elemento clave de construcción literaria -especialmente la combinatoria-, así como las diferentes restricciones (contraintes), muchas veces también matemáticas que, a modo de reto, definen y amplían el eco de su creación.

La combinatoria aparece, por ejemplo, en Cent mille milliards de poèmes (1961), de Raimond Queneau (libro que ya recogimos en este blog en una entrada anterior), en la que cada lector ha de construir su propio poema siguiendo una serie de alternativas a partir de diez sonetos (en total hay 1014maneras). También Perec con El Aumento (L’Augmentation, 1967, que también cuenta con entrada en el blog), un drama combinatorio en el que, a partir de un sencillo planteamiento ‒un empleado va a pedirle un aumento de sueldo a su jefe‒, se recorren todas las posibles situaciones con las que este podría encontrarse hasta agotarlas.

Desde 1966, y junto a estos y otros autores, Roubaud hará de las suyas inventando algunas restricciones oulipianas, como el emir (que utiliza pares de palabras cuyas terminaciones son palíndromas entre sí), el baobab (que obliga a utilizar dos sílabas prefijadas en el mismo verso de un poema), el haiku oulipiano generalizado, la terina silábica y la terina a las tres vocales, entre otras.

Bien es verdad que su obra no siempre ha estado marcada por estos condicionantes y restricciones y ha transitado por otros caminos creativos, incluyendo el del ensayo y la metaliteratura.

Precisamente en Poesía, etcétera: puesta a punto (Hiperion) Roubaud se hace eco, mediante un estilo desenfadado y divertido, de sus reflexiones acerca del fenómeno poético contemplado desde su actualidad. Y lo hace con una riqueza de puntos de vista y de planteamientos poco habitual.

El libro está, como siempre, Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

Copenhaguen, de Michael Frayn

copenhaguen El núcleo dramático de la obra teatral de Michael Frayn se establece en torno al reencuentro del físico alemán Werner Heisemberg con su antiguo maestro Niels Bohr y su esposa durante la Segunda Guerra mundial (1941) en la capital danesa, en ese momento invadida por las tropas alemanas. Años anteriores ambos habían trabajado juntos y habían revolucionado la física y la mecánica cuántica, abriendo el camino hacia las investigaciones atómicas.

El resultado de ese encuentro nunca se difundió y los temas sobre los que conversaron ambos científicos resultaron desde entonces un enorme interrogante tanto para ciertos sectores científicos como para los políticos, dado que se presupone que Heisenberg estaba trabajando en ese tiempo en construir una bomba atómica. De aquel encuentro hoy sólo nos queda una certeza: aquellas horas que pasaron juntos los distanciaron definitivamente.

La obra comienza cuando el matrimonio Bohr, ya fallecido, comienza a recordar aquel encuentro. “Pero, por qué vino a Copenhague?”, pregunta Margarita, convencida de que “algunas preguntas perduran mucho tiempo después de muertos sus dueños”.

Esta pieza de Michael Frayn -basándose en un libro del periodista Thomas Powers, “La guerra de Heisenberg”- se estrenó en Londres en 1998 y se convirtió en un éxito inmediato, confirmado por el estreno en Broadway dos años más tarde y el Tony al mejor texto teatral del año. Desde entonces, Copenhaguen se ha considerado un texto de culto enmarcado dentro de la rama del teatro científico, ámbito del que trasciende, ya que dibuja una historia apasionante llena de preguntas sobre los vínculos peligrosos entre ciencia y poder y en torno a una conversación que podría haber cambiado la historia reciente de la humanidad. En ella se proyecta directamente una pregunta al lector o al público: “¿un científico tiene el derecho moral de trabajar una investigación sobre la explotación de la energía atómica?”, y se plantea abiertamente el conflicto ético derivado de “poner en manos de los hombres una fuerza absolutamente inmanejable”.

Como apunta Albert Presas, en su artículo “El científico en su papel: ciencia y teatro” (http://quark.prbb.org/28-29/028091.htm) su éxito “va más allá de lo genuinamente teatral para ser motivo de reflexión sobre la imagen de la ciencia y de los científicos en la sociedad y en las artes.”

El texto está publicado en diferentes formatos y se puede leer online o pinchando en el siguiente enlace: Copenhague (1998) de Michael Frayn.

 

 

Mujeres de ciencia, de Rachel Ignotofsky.

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Con Mujeres de ciencia nos encontramos ante una original antología ilustrada de científicas que combina breves y amenas reseñas biográficas con dibujos en los que los colores adquieren una gran importancia, ya que cada una de las científicas es identificada mediante un tono concreto, a la vez que se vertebra visualmente la obra a través de ellos.

Por el libro aparecen, entre otras figuras, la paleontóloga Mary Anning, la precursora de la informática Ada Lovelace, o las científicas permanentemente candidatas al Nobel Lise Meitner (descubridora de la fisión nuclear) o Rosalind Franklin (descubridora visual de la doble hélice del ADN).

Este libro está, como siempre, Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

 

Expedición Malaspina: un viaje de doscientos años

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Expedición Malaspina: un viaje de doscientos años es una novela gráfica creada por el dibujante Luis Resines, la directora de arte Anita Bonilla y el guionista David Finch, y publicado por el Departamento de Publicaciones del CSIC y la editorial Los Libros de la Catarata.

El cómic narra la aventura que tuvo lugar en el Hespérides entre finales del año 2010 y mayo de 2011 dentro de Malaspina 2010, un proyecto de investigación interdisciplinar entre cuyos principales objetivos estaban evaluar el impacto del cambio global en el océano y explorar su biodiversidad, y durante el cual más de 250 científicos a bordo de los buques Hespérides y Sarmiento de Gamboa protagonizaron una de las más importantes expediciones oceanográficas llevadas hasta la fecha, aunando investigación científica con la formación de jóvenes investigadores y el fomento de las ciencias marinas y las cultura científica.

El cómic narra todo esto a partir de las particulares aventuras vividas por Mr Fish, quien surcará los océanos en busca de uno de sus tesoros más valiosos: el conocimiento. La vida a bordo, las tareas de recogida de muestras y procesado en los laboratorios así como los avatares históricos del propio Alejandro Malaspina aparecen fielmente retratados.

No olvidemos que la expedición recibió su nombre del oficial de la Armada Alejandro Malaspina, quien a finales de siglo XVIII dirigió la aportación española a las expediciones de la ilustración (de cuya muerte se cumplieron 200 años en 2010) y que protagonizó una de las expediciones científicas más importantes de todos los tiempos.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

Poemas y antipoemas, de Nicanor Parra, el poeta físico, el físico poeta

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Uno de los paradigmas contemporáneos de la relación entre la poesía y la ciencia es, sin duda, el poeta chileno Nicanor Parra. El recientemente fallecido y premio Cervantes de las Letras Españolas en el año 2011 conjugó como muy pocos en su actividad  la pasión y la brillantez literaria con la científica.

Entre las numerosas fuentes que lo atestiguan, el siguiente artículo de la publicación chilena EMOL resulta muy clarificador en este sentido:

El libro “Fundamentos de la Física” de Robert Bruce Lindsay y Henry Margenau, lleva el nombre de Nicanor Parra en sus créditos. Él fue el responsable de traducir el texto, en 1969, para la lengua castellana. Gracias a su traducción, este libro llegó a jóvenes chilenos que hoy se desempeñan como físicos profesionales. Titulado en 1937 del Instituto Pedagógico, donde estudió matemática y física, Nicanor Parra complementó la escritura con su faceta científica, ejerciendo como docente en liceos. Sus primeros escritos se publicaron en la Revista Nueva que circulaba entre profesores, directores y alumnos del Internado Barros Arana, donde él trabajaba para financiar sus estudios. En 1943 viajó a Estados Unidos para realizar un postgrado en física en Brown University. Dos años más tarde se integró como académico a la Universidad de Chile. Fue profesor titular de mecánica racional y posteriormente, en 1949, estudió cosmología en Oxford. Luego de sus primeras publicaciones literarias, entre 1972 y 1994, dictó cátedras de literatura en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, manteniendo así su lazo con el mundo científico. Es ahí donde el doctor Leopoldo Soto, investigador en la Comisión Chilena de Energía Nuclear, pudo asistir a una de sus clases. “Usaba mucho el número Pi y escribía especies de ecuaciones que si uno las leía literalmente era un verso. La pizarra quedaba como un objeto extraordinario al final de la clase”, destacó quien fuese presidente de la Sociedad Chilena de Física y actual secretario de la institución. Por otro lado, el físico comentó que “su contribución principalmente fue que motivaba nuevas generaciones con su especial visión de la vida y de la física”. En conversación con Emol, el doctor además aseguró que “Nicanor Parra fue pionero en la docencia en física a nivel universitario, fue un pionero en la difusión de la física, tanto desde la docencia como desde la antipoesía”. “Yo destacaría su labor pionera en la formación y en la motivación de varias generaciones de las cuales hoy día varios somos físicos profesionales. Yo creo que no hay físico en Chile que no tenga noción de quién es Nicanor Parra, que no sepa que era profesor de física, y que no haya leído sus poemas” finalizó. Por otra parte, la Sociedad Chilena de Física distinguió a Nicanor Parra por su aporte a la física en Chile desde la antipoesía y la docencia el año 2016.

“Poemas y antipoemas”, el libro de este mes, es su segundo poemario, se publicó en 1954, diecisiete años después que su primera obra, Cancionero sin nombre, y constituyó toda una revelación para el panorama literario de su época en tanto que representaba una convulsión de estilo y de tono y mostraba una definida intención rupturista con la tradición poética de la que provenía.

La propia estructura del libro marca una dirección gradual en la evolución del autor, ya que comienza con los Poemas, composiciones más o menos cercanas a la ortodoxia, que poco a poco se van deslizando hacia los Antipoemas, donde su poesía se transforma en los artefactos humorísticos, populares, subversivos y antirretóricos que hoy podemos encontrar en sus páginas.

Se trata de un libro muy importante en la trayectoria de la poesía en español en el siglo XX, un testimonio de los hallazgos estéticos y de estilo de un científico poeta, de un poeta que nunca dejó de investigar.

Este libro, como es habitual, está Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

 

Fuente: Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Tecnologia/2018/01/24/892497/Nicanor-Parra-Un-hombre-de-ciencias.html