La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

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Una primera cuestión sobrevuela esta obra: ¿Pero cuál es exactamente la invención de Morel?

Pues se trata, nada más y nada menos, que de una máquina que puede reproducir las imágenes, convirtiéndolas en instantáneas que parecen perfectamente reales, como si fuera una especie de realidad virtual que conduce al protagonista a la confusión, pues no es capaz de distinguir lo verdadero de lo falso. ¿Qué es verdad, qué es mentira? ¿Cómo distinguir ambos planos?

Publicada en 1940, esta novela del escritor argentino Adolfo Bioy Casares recoge la historia de un fugitivo que llega a una isla, en la que una serie de aventuras darán lugar a un encuentro con lo fantástico sobre el telón de una trama de crimen, persecución y exilio.

El homenaje a La isla del dr. Moreau (1896) de H. G. Wells está muy presente en La invención de Morel (1940), y también una sugerente metáfora sobre la dificultad moderna de distinguir la realidad de la ficción, así como una serie de reflexiones acerca de la obsesión de la permanencia, la posesión y, en último caso, de la inmortalidad.

El despliegue narrativo abunda en juegos de espejos, cajas chinas y muñecas matrioskas. De hecho, el narrador se complace en replicar lo que la máquina de la isla realiza: reproduce un diario que es, a su vez, copia de otro diario de Morel que habla precisamente de cómo se pueden reproducir las realidades. Inquietante.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

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Los físicos (Die Physiker), de Friedrich Dürrenmatt

libro_1296748105Los físicos es una obra de teatro estrenada en el año 1962. La obra explora la figura de Johann Wilhelm Möbius, un hombre mentalmente enfermo que cree recibir periódicamente la visita del rey Salomón. Möbius se encuentra internado en un sanatorio llamado Les Cerisiers, regido por la eminente psiquiatra Mathilde von Zahnd y donde comparte espacio con Ernst Heinrich Ernesti, que dice ser Albert Einstein, y con Herbert Georg Beutler, quien se cree Isaac Newton. Lo que en el primer acto insinúa -la obvia locura de los tres- desemboca en un segundo acto en el que los roles de los personajes principales se entrecruza para propiciar giros y sorpresas en los que se metaboliza una peculiar interpretación sarcástica del siglo desde la óptica de una Europa situada entre dos escenarios de tensión: el recuerdo de la no tan lejana Segunda Guerra Mundial y la preocupación por la creciente escalada de la Guerra Fría

La trama, desarrollada a partir de una inacabable espiral de paradojas se proyecta al espectador mediante distintas situaciones grotescas que van produciéndose y el lenguaje denso, trasgresor, entre violento y sarcástico, de los personajes.

 

Su autor es Friedrich Dürrenmatt, uno de los dramaturgos en lengua alemana más relevantes del siglo XX. Entre sus obras, nutridas de elementos procedentes de las vanguardias y salpicadas frecuentemente de un irónico surrealismo, destacan: Está escrito (1947), Proceso por la sombra de un burro(1951), Un ángel llega a Babilonia (1954), La visita de la vieja dama (1956), Play Strindberg (1969) o Retrato de un planeta (1971).

La obra escénica de Dürrenmatt  se corresponde con la gran tradición de la farsa y con la dialéctica centrada en la ironía que nace de Aristófanes, configurando una importantísima trayectoria sobre la que se sustenta una de las patas más significativas del teatro de su siglo.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

La guerra de las salamandras, de Karel Capek

La-guerra-de-las-salamandras-i1n5999372“La guerra de las salamandras” es un curiosísimo libro que comienza como una novela de Joseph Conrad y que poco a poco va evolucionando para convertirse, quizá, en la obra maestra de la ciencia ficción humorística del siglo XX.

Ofreciendo un marcado contraste entre el idealismo del siglo XIX y el abierto mercantilismo del siglo XX, Capek transforma el relato de un capitán que busca perlas en los mares de Asia y que queda intrigado por unos monstruos submarinos, en la conformación de un universo narrativo en el que el eje central será la transformación social y económica del mundo a partir del descubrimiento, explotación como mano de obra y comercialización de esta especie de anfibios que caminan en dos piernas y que pueden aprender a manejar herramientas e incluso a hablar.

El autor utiliza diferentes recursos para hacer avanzar la historia: recortes de periódico, apuntes, artículos de revistas científicas, etc. que proyectan una divertida crónica que expresa la reacción social al fenómeno de las salamandras.

El libro fue escrito en el período de entreguerras, cuando el tercer Reich llegaba al poder y comenzaban a intuirse los tambores de la segunda guerra mundial. Una de las grandes virtudes de Capek es la de saber recrear burlonamente temas candentes de ese momento como las carreras armamentísticas entre los países, los temas de raza y religión, las diferencias culturales, los afanes de supremacía, la implantación de los axiomas de la economía de mercado, el pensamiento marxista posterior a la primera guerra mundial, la sociedad proletaria, el racismo, además de otros que hoy nos resultan sorprendentemente modernos, como la igualdad de derechos entre animales y humanos, la globalización de la cultura, y la influencia de los medios de comunicación, entre otros.

Karel Capek fue contemporáneo de Kafta y llegó  a estar nominado al Nobel. Algunas otras obras son “R.U.R.” (siglas de Robots Universales Rossum, 1920), la cual tuvo un gran éxito y repercusión (se dice que el término robot procede de ella) y, por lo que nos toca, Viaje a España (1929).

Sin embargo,  “La guerra de las salamandras” es su obra más conocida, una ucronía antológica que, como decimos, ha mantenido plena su vigencia como una divertida e inquietante reflexión sobre la organización de nuestra sociedad.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

 

 

Primates, de Jim Ottaviani y Maris Wicks

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Primates es una novela gráfica (o cómic, como quiera llamarse), editada por Norma Editorial, que aborda de forma didáctica y entretenida la historia de las tres primatólogas que cambiaron nuestra forma de entender a los grandes simios… incluidos nosotros mismos.
Jane Goodall, quien aún se mantiene luchando por la conservación de la selva a sus más de 80 años, estudió como nunca antes había hecho a los chimpancés y descubrió, entre otras muchas cuestiones, que usan herramientas como los humanos.
Dian Fossey, por su parte, descubrió el complejo hábitat de los gorilas de montaña y dio a conocer su precaria situación, enfrentándose a las amenazas y pagando con su propia vida el compromiso por su supervivencia.
Finalmente, Biruté Galdikas estudió uno de los simios más desconocidos, el orangután, y revolucionó el movimiento por la conservación de las selvas en Asia.
Jim Ottaviani y Maris Wicks ilustran la vida y trabajo de estas tres mujeres científicas y activistas combinando documentación y ficción, como se encargan los autores de aclarar al final del libro. Se trata, en cualquier caso, de una perspectiva sobre la historia profesional de estas tres grandes mujeres, que contiene cronologías detalladas, los acontecimientos en los que participaron, sus hallazgos y luchas (el uso de herramientas, la conservación de la selva, etc.), así como diferentes temas e ideas relacionadas con el mundo de la primatología.

Octubre octubre, de José Luis Sampedro

Octubre, octubre le costó 19 años de trabajo a José Luis Sampedro y resulta, tal vez, la obra culminante de un crecimiento literario que había comenzado en 1939 con La Estatua de Adolfo Espejo. Esta novela escoge como protagonista a una química, Ágata, a través de la cual será posible encontrar una gran cantidad de referencias a la actividad científica y, en concreto, a la química.

La novela surca dos historias paralelas: la del barrio de Palacio de Madrid, con Ágata y Luis como protagonistas principales, quienes andan a la búsqueda de su verdadera identidad en el claroscuros del Madrid de los sesenta, y la de Miguel, el escritor de la novela, fechada en 1975, quien sufre un conflicto personal en el contexto de los cambios sociales y políticos que se están produciendo en el país.

Es esta una novela donde la memoria y la conversación tejen la red que sostiene la obra: se trata de una novela humanística, desmitificadora y crítica, una narración de personajes y de épocas que hurga en la realidad para encontrar la verdad que se alberga tras las convenciones. Configura así una obra muy personal, particularmente vinculada a la propia trayectoria de Sampedro, ya como escritor, humanista o ya como ciudadano reflexivo.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

El Experimento del doctor Ox, de Jules Verne

El experimento del Dr. Ox es una curiosa obra de Jules Verne, fundamentalmente en tanto que representa una particular mirada humorística de un autor que gozaba de cierta fama de circunspecto. De hecho, los protagonistas, el Doctor Ox y su auxiliar Ígeno (la broma, como se ve, comienza al pronunciar juntos los nombres del científico y su ayudante), realizan un viaje a la pequeña comunidad de Quiquendone, en Flandes, con la voluntad de realizar un experimento acerca de cómo influye el oxígeno sobre el comportamiento de los seres humanos, si se le suministra en dosis superiores a la que sus organismos necesitan. Y el resultado no puede ser otro que la continuación del tono descacharrante con el que Jules Verne comienza y con el que se dará un homenaje: la pacífica comunidad flamenca se hiperexcitará belicosamente de tal manera que llegará al punto de declararle la guerra a un pueblo vecino.

La historia está ambientada, como decimos en un imaginario villorrio de Flandes —el autor advierte que no se lo encontrará en los mapas, si bien aclara que no está lejos de Brujas— cuyo rasgo más llamativo es que allí nunca ha pasado ni pasa nada. En el retrato de sus habitantes, Verne satiriza el carácter (el tópico) nacional flamenco: la tranquilidad, la flema, la extrema parsimonia. Quiquendone es un lugar donde el tiempo parece estancado. Allí será donde, aprovechando que las autoridades le han concedido la instalación lumínica de la ciudad por medio de farolas de gas, el científico Ox satura la atmósfera de oxígeno puro, que irá convirtiendo a sus habitantes en unos exaltados que, al final buscan embarcarse en una guerra contra la localidad vecina por un casus belli —una vaca que pasó los límites y pastó brevemente en un prado quiquendonés— que se remonta a más de siete siglos atrás.

La fecha de redacción de la novela llama la atención, ya que pertenece a esa etapa que los expertos de Verne consideran de exaltación romántica de la ciencia, y en la que se incluyen la mayor parte de sus novelas más conocidas y que concluiría, más o menos, con Los 500 millones de la Begum, en 1879. Un detalle importante del humor de la novela es que obvia completamente el conflicto moral, ya que el protagonista, el doctor Ox, utiliza su invención sin la menor preocupación ética (es decir, sin advertir a los incautos quiquendonenses que están siendo víctimas de un experimento). Eso sí, más que ante una mirada sombría sobre la ciencia —al modo de la novela antedicha, que consiste en una premonición del nazismo y del uso de bombas de destrucción masiva sobre poblaciones civiles—, a lo que da pie es a levantar una gigantesca gamberrada con la que imaginamos al bueno de Verne divirtiéndose de lo lindo mientras da el punto final al manuscrito.

Esta obra, como siempre, se encuentra Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC

Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos

Tiemposilencio9788432201097: Tiempo de silencioTiempo de silencioEn palabras de Alfonso Rey: «Tiempo de silencio es una novela neobarojiana, con situaciones, ambientes, personajes o preocupaciones propios de Baroja». No es vana esta hilazón teniendo en cuenta que ambos desarrollan -con cincuenta años de diferencia-  dos miradas sobre el país en las que sus personajes principales (Andrés, en El Árbol de la ciencia y Pedro, en Tiempo de silencio) constituyen sendos arquetipos de una reflexión “científica” y filosófica sobre “el problema de España”.

Si Baroja postulaba el racionalismo como un eje de la solución, Martín-Santos realiza la radiografía de un fracaso, intelectual y personal, que posiblemente sintetice el fracaso de una ciudad, a la que describe despiadadamente (Madrid), y del país que esta capitaliza.

El argumento de la novela comienza describiendo la precariedad de las condiciones en las que Pedro, un joven médico investigador en el Madrid de finales de la década de los 40, desarrolla su investigación sobre el cáncer con una cepa de ratones. Estos ratones, procedentes desde Estados Unidos, no han podido mantener un ritmo de reproducción superior al de su muerte, lo que compromete la continuidad del proyecto. Su ayudante en el laboratorio, Amador, quien había regalado meses antes algunos ejemplares a un pariente suyo, el Muecas, le acompañará a la chabola de este para comprar algunos de esos ratones y poder continuar con las investigaciones. Esta inmersión en los bajos fondos constituirá el detonante de la trama, la cual conducirá al personaje a un viaje personal y existencial.

Las innovaciones técnicas, léxicas y estilísticas de la obra son muy reseñables y constituyen una importante renovación para un realismo que se percibía atascado en formas decimonónicas y que necesitaba superar el realismo social y el objetivismo imperantes hasta el momento por la literatura en castellano.

La historia de su edición durante el franquismo será además bastante accidentada. Alfonso Rey lo explica de esta manera: “Concluida en 1960, fue enviada al premio Pío Baroja con el título de Tiempo frustrado, bajo el seudónimo de Luis Sepúlveda, el mismo que Martín-Santos utilizaba en la clandestinidad. Presiones gubernativas impidieron que Tiempo frustrado obtuviese el premio,declarado desierto en abril de 1961. A comienzos de 1962 José Luis Munoa Roiz llevó a Barcelona el original de la novela, que se publicó ese mismo año en la editorial Seix-Barral. A causa de la censura, la primera edición apareció severamente mutilada, carente de casi todas las descripciones del burdel y de otros fragmentos más breves. En 1965, muerto ya Martín-Santos, se publicó la segunda edición, en la cual se restituyó la mayor parte de lo omitido en 1962, aunque también se censuraron algunos pasajes que no lo habían sido antes. Además, una impresión no del todo rigurosa propició la aparición de lecturas erróneas, que se mantuvieron en las ediciones siguientes. Estas nuevas deficiencias no se solucionaron en la llamada edición definitiva de 1980, cuyo mérito estriba en haber añadido unos leves fragmentos no recuperados en 1965.”

Como siempre, nuestra recomendación se encuentra Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC