“Ante todo: mucha calma”, de Siniestro Total

siniestro totalSi hay una canción emblemática en la España de los últimos cuarenta años en la que se esbozan a grito pelado algunas de las preguntas que la ciencia se lleva haciendo durante milenios es “¿Quiénes somos?¿De dónde venimos¿Adónde vamos?“, de Siniestro Total.

Este corte apareció por primera vez en su tercer disco, de 1984, “Menos mal que nos queda Portugal“, aunque tal vez haya alcanzado su máximo paroxismo en el disco que grabaron en directo en 1992, el conocidísimo “Ante todo: mucha calma“.

La letra de la canción reza así:

¿Cuándo fue el Gran Estallido?
¿Dónde estamos antes de nacer?
¿Dónde está el eslabón perdido?
¿Dónde vamos después de morir?
¿Qué son los agujeros negros?
¿Se expande el universo?
¿Es cóncavo o convexo?

¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿Adónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?
¿Y si existe un más allá?
¿Y si hay reencarnación?

¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿Adónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?

¿Qué es el ser?
¿Qué es la esencia?
¿Qué es la nada?
¿Qué es la eternidad?
¿Somos alma?
¿Somos materia?
¿Somos sólo fruto del azar?
¿Es fiable el carbono 14?
¿Es nuestro antepasado el hombre de Orce?

¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿Adónde vamos?
¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?
¿Y si existe un más allá?
¿Y si hay reencarnación?

Pues nada, a responderlas una por una mientras escuchamos los cortes breves, afilados y acelerados de estos gallegos galácticos. 34 nada menos.

…Y por si fuera poco, en este mismo disco podemos encontrar algunos consejos evolutivos para hacernos un auto-apocalipsis en “Pueblos del mundo, extinguíos“.

Este album rebosante de ciencia puede escucharse completo aquí:

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Vortex, de Toundra

toundra-vortex-1Un vórtice (Vortex) es un flujo turbulento en rotación espiral con trayectorias de corriente cerradas. Como vórtice puede considerarse cualquier tipo de flujo circular o rotatorio que posea vorticidad.

Por su parte, la vorticidad es un concepto matemático usado en dinámica de fluidos que se puede relacionar con la cantidad de circulación o rotación de un fluido. La vorticidad sería la circulación por unidad de área en un punto del flujo.

Comprender cuándo y cómo los vórtices se mueven o permanecen localizados es el foco de muchas de las investigaciones científicas, ya que resultan conceptos transversales para muchos campos.

Este concepto en su voz latina –Vortex– ha servido, además, para titular el quinto disco de la banda madrileña Toundra, la última píldora de su contundente sonido que supone una vuelta de tuerca más dentro de su particular evolución desde sus trabajos anteriores.

La propuesta musical de Toundra, rock contundente e instrumental, es cuanto menos una rara avis dentro de las propuestas discográficas de éxito de los últimos años en nuestro país. Este último disco refina aún más los numerosos aciertos de sus discos anteriores para perderse por los meandros sonoros que uno intuye en el paisaje que el album parece pretender recorrer.

Porque de eso parece tratarse, de dejarse arrastrar por un imaginario que se apunta desde la portada, una odisea de guitarras, arena y desasosiego para surcar con la medida de la desproporción un viaje épico del que se vuelve o, quien sabe, no se vuelve.

Discazo tremendo:

 

 

Música dispersa, 1970

musica dispersa

Música dispersa es el único disco de un grupo homónimo y fugaz formado en Barcelona en el otoño de 1969, especialmente conocido en la actualidad porque en sus filas se encontraba un joven llamado Jaume Sisa, quien con los años se convertiría en toda una institución en la música catalana.

En realidad el grupo estaba liderado por el madrileño José Manuel Brabo, Cachas, principal autor de la mayor parte de las composiciones incluidas en este único disco. Ya previamente, junto a Sisa y Pau Riba, había formado el grupo Miniatura. Muy poco después, abandonan esa formación y embarcan a Selene, una joven hippie que había estudiado piano y flauta, y que tocaba, además, los bongos. Estos cuatro músicos completan la formación de Música Dispersa, grupo que sólo duraría un año. También contarían con la colaboración de Josep M. Vilaseca, Tapi, uno de los precursores del rock progresivo en Cataluña.

Música dispersa, publicado por Diábolo en junio de 1970, vendió menos de 400 ejemplares y es un disco tan extraño y único que es capaz de generar reacciones que abarcan desde el entusiasmo hasta la broma procaz y el menosprecio más absolutos.

Con todo, hoy en día se trata de un auténtico álbum de culto y se le reconoce como un disco de referencia para toda la música progresiva posterior, por su vanguardismo y mezcla de estilos: folk, psicodelia y jazz, que surcan aparentemente descontralados por sus pistas.

Tal vez su distintivo más original sea el de utilizar la voz en forma onomatopéyica, como un instrumento más de murmullos, sin letras ni idioma. Canciones hipnóticas, a veces llenas de armonía, otras mucho más ruidistas. Un disco rompedor, que bordea los límites entre la genialidad y la locura o el sinsentido, y que, en muchos de los que lo escuchaban (o las actuaciones en directo), suscitaba la pregunta de si aquello era una tomadura de pelo o algo fabuloso.

Poco después de ser editado, Cachas fue llamado a filas y, como ha señalado el propio Sisa tiempo después, “la banda hizo honor a su nombre”. Al volver del servicio militar Cachas se retiró de la música y se fue a vivir a Menorca, donde permaneció hasta su fallecimiento en el año 2004.

Jaume Sisa, por su parte, comenzó su prestigiosa y brillante carrera musical en solitario, publicando en 1971 “Orgía” (Edigsa, 1971). El resto es historia.

El disco puede escucharse completo aquí:

Cuarteto para el fin de los tiempos, de Olivier Messiaen

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El “Cuarteto para el fin de los tiempos” es una pieza musical compuesta por Olivier Messiaen durante la Segunda Guerra Mundial en el campo alemán de prisioneros de Görlitz. Esta pieza se estrenó el 15 de enero de 1941 ante unos 5.000 reclusos del propio campo.

Cuarteto para el fin de los tiempos consta de ocho movimientos y resulta una pieza tocada por la leyenda, ya que presenta algunas características muy llamativas. Una de ellas, posiblemente la que más nos interesa, será el uso de números primos en su composición, un recurso utilizado con la voluntad de generar tensión, de producir una sensación de tiempo sin fin.

Así, en el movimiento de apertura, Messiaen utiliza los números indivisibles 17 y 29 para generar esa sensación de tiempo inacabado y también de ausencia de sincronización.

Si atendemos a la parte de piano, encontraremos una secuencia rítmica de 17 notas repetidas una y otra vez -aunque la secuencia de acordes en la parte superior de este ritmo consta de 29. De modo que cuando el ritmo de las 17 notas comienza por segunda vez, los acordes llegan hasta cerca de dos tercios de la pieza durante esa secuencia.

Messiaen compuso piezas para piano, música de cámara, coros, conciertos y sinfonías. Introdujo el serialismo y, en los años sesenta, dedicó la mayor parte de su trabajo al estudio y la trasposición musical del canto de los pájaros.

El disco puede escucharse completo aquí:

GRM Works 1957-1962, de Iannis Xenakis

130411-iannisIannis Xenakis fue un músico innovador, reflexivo y revolucionario que puso patas arriba el panorama musical de mediados del siglo pasado con su idea de organizarla matemáticamente, de ordenarla a través de un método infalible, invariable, consecuente e inmutable.

Su vida resultó turbulenta y azarosa: nacido en Rumanía de ascendencia griega, se ve inmerso en las trágicas circunstancias que deparó la Segunda Guerra Mundial y, después de ser condenado a muerte, conseguiría escaparse a París, donde comenzará por fin a darle forma a sus ideas musicales y arquitectónicas.

Será allí donde conocerá a cuatro personajes que definirán su visión creadora: Arthur Honegger, compositor franco-suizo, perteneciente al legendario “Les Six”, cuya obra “Pacific 231” le impresionará profundamente; Darius Milhaud, un compositor marsellés de ideas avanzadas, que sostenía su obra musical en el empleo de la politonalidad (varias tonalidades simultáneas), así como en patrones rítmicos derivados del jazz; Olivier Messiaen, del que intenta asimilar la complejidad rítmica de sus obras y del que le interesará especialmente el uso de las Ondas de Martenot, un instrumento electrónico inventado por el compositor e ingeniero Maurice Martenot que no producía notas simultáneas, así como los modos de transposición limitada, el serialismo integral y sobre todo la experimentación de la sinestesia (percepción de colores cuando escuchas ciertas armonías musicales), una extraña manifestación que padecía el compositor y que luego aplicaba en sus composiciones; y, por último, Le Corbusier, quien le enseñaría que la arquitectura es música y la música es arquitectura.

Uno de los ejes conceptuales de Xenakis es la llamada “música estocástica”, creada por él mismo, que se aleja del ordenamiento lineal de los llamados “serialistas” de la época y también de los compositores “aleatorios” representados por John Cage.

Reflexion

Para comprender un poco más el sentido de la denominada “música estocástica”, el prefacio del libro escrito por el propio Xenakis “Formalized Music: Thought and Mathematics in Composition”, desarrolla el concepto:

“Como resultado del punto muerto en la música serial, así como de otros motivos, en 1954 originé una música construida en base al principio de la indeterminación; dos años más tarde la llamé “música estocástica”. Las leyes del cálculo de probabilidades entraron en la composición por pura necesidad musical. Pero otros caminos también llevaron a la misma encrucijada, el más importante: los acontecimientos naturales, tales como la colisión del granizo o la lluvia sobre superficies duras, o el canto de las cigarras en un campo veraniego. Estos acontecimientos sonoros están constituidos por miles de sonidos aislados; esta multitud de sonidos, vista como una totalidad, es un nuevo acontecimiento sonoro. Este acontecimiento masivo está articulado y forma un molde temporal flexible, que de por sí sigue las leyes aleatorias y estocásticas. Si alguien desea formar una gran masa a partir de notas puntuales, como con pizzicati de cuerdas, debe saber estas leyes matemáticas, que, en cualquier caso, no son más que una estricta y concisa expresión de cadenas de razonamiento lógico. Todo el mundo ha observado los fenómenos sonoros de una multitud política de decenas o cientos de miles de personas. 

El río humano grita un lema con un ritmo uniforme. Entonces otro lema surge desde la cabeza de la manifestación; se extiende hacia la cola, reemplazando el primero. Una onda de transición pasa de la cabeza a la cola. El clamor llena la ciudad y la fuerza inhibidora de la voz y el ritmo llegan a un clímax. Es un acontecimiento de gran poder y belleza en su ferocidad. Entonces, el impacto entre los manifestantes y el enemigo se produce. El perfecto ritmo del último lema se rompe en un gran grupo de gritos caóticos, que también se extiende hasta la cola. Imagina, además, los estallidos de las ametralladoras y el silbido de las balas intercalándose en ese desorden total. La multitud se dispersa rápidamente y después del infierno sonoro y visual sólo queda el silencio, lleno de desesperación, polvo y muerte. Las leyes estadísticas de estos acontecimientos, separadas de su contexto político o moral, son las mismas que aquellas de las cigarras o de la lluvia. Son las leyes de transición desde el orden absoluto al desorden total de una manera continua o explosiva. Son leyes estocásticas [Xenakis, 1971]”.

xenakis

Xenakis se muestra muy crítico contra el pensamiento lineal de los “serialistas” y escribe: “La polifonía lineal se destruye por su propia complejidad; lo que se oye no es en realidad más que una masa de notas en diversos registros. La enorme complejidad impide al oyente seguir el entramado de las líneas, y tiene como efecto macroscópico una dispersión irracional y fortuita de sonidos a lo largo de toda la extensión del espectro sónico. Hay por tanto una contradicción entre el sistema polifónico lineal y el resultado percibido, que es de una superficie o masa. Esta contradicción inherente a la polifonía desaparece cuando la independencia del sonido es total”. Como respuesta a tanta dispersión, Xenakis propone el uso de modelos matemáticos para crear las masas sonoras, gigantescos núcleos donde suceden eventos sonoros que se rigen por un determinado grupo de características muy definidas: orden, densidad y niveles. Todas conjugadas por el eje fundamental de la ecuación creativa que no es otra que la teoría de la probabilidad.

El uso adecuado de muchas de estas teorías propuestas por Xenakis, hacen que sus creaciones musicales sean, en sus propias palabras: “una forma de composición que no es el objeto en sí, sino una idea en sí… el comienzo de familias de composiciones”. Todo este trabajo teórico propuesto por el artista, necesitaba de un lugar de experimentación, un laboratorio de pruebas. Es por eso que en 1958 crea junto a un importante número de artistas e investigadores el famoso Groupe de Recherches Musicales, mejor conocido como GRM o INA-GRM, un lugar de creación e investigación en el campo de la música electroacústica y el  sonido, único en el mundo.

El disco que nos ocupa, “GRM Works 1957-1962” de Ediciones Mego, contiene cuatro temas que bien pueden definirse como los pilares sobre los que se sostiene gran parte del trabajo musical del maestro. Piezas fundamentales enmarcadas en los procesos de investigación que se gestaban en GRM. Composiciones que perfilan las bases de la extraordinaria carrera de Iannis Xenakis. De aquí la importancia que tiene este disco.

 

La entrada se basa y reproduce fragmentos completos del artículo “A fondo: Iannis Xenakis: Un loco revolucionario que cambió nuestra forma de ver y escuchar para siempre…” publicado por Juan Pablo Huizi Clavier, en la siguiente dirección:

http://www.conceptoradio.net/2013/04/25/a-fondo-iannis-xenakis/

 

 

Ciencia mundana, de Gerente

Gerente

Ciencia mundana es el el segundo disco de Gerente, un grupo bilbaíno que, después de “Es bien” ha tratado de consolidar un discurso musical en torno a bazas como el humor, el costumbrismo y la abstracción en las letras, y a aires guitarreros en un entorno de ensoñaciones electrónicas.

El disco está recorrido de punta a punta de gusto por tocar, de diversión y desenfado.

Ciencia mundana” fluye entre westerns crepusculares como “Summercase 08” y guiños a la imaginería ochentera de forma críptica en “Papá Oso”. Aparece por allí también el tecno pop animalista de “Maldita ciencia” (con el pegadizo estribillo “Esto es la maldita ciencia y tú eres parte de ella….”), y una original propuesta de banda sonora para una última cena (de empresa) en “Nuestro pequeño circo ambulante”. Además otras piezas singulares, como “Tinto de Verano” o la magnífica “Hostal Álvarez”.

“Esto es la maldita ciencia y tú eres parte de ella…”

¿Y la relación de este disco con la ciencia?

…Pues sí, esta vez que apareciera la palabra “Ciencia” en el título  y el estribillo ha sido suficiente.

45 cerebros y un corazón, de Maria Arnal y Marcel Vallès

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Es este uno de esos discos superlativos, especialísimos, una compleja superposición de capas de emociones ordenadas a través de la voz sobrecogedora de Maria Arnal y de las texturas sonoras punteadas por Marcel Vallés.

Ante todo confesar que esta entrada está redactada bajo los efectos de una escucha impactada del disco y por la fascinación derivada de esta, es decir, nada de objetividad, cero distancia. Y es que precisamente es ese uno de los efectos secundarios de 45 cerebros y un corazón: la sugestión y la emoción que destila y que se proyecta hacia el oyente de forma avasalladora. Es como abrir la puerta de un dique y dejarse arrastrar por los sonidos que te rodean, que te arrastran hasta el fondo y que te agitan en remolinos entre una voz profundísima y las melodías ajustadas y precisas que la envuelven como un guante.

45 cerebros y un corazón comienza con la abrumadora “Canción total” y avanza sobre algunos cortes especialmente intensidad como “Jo no canto per la veu”, “Tú que vienes a rondarme”, “45 cerebros y un corazón” o “No he desitjat mai cap cos como el teu”.

En realidad todo el disco destila creatividad y pasión, funciona como conjunto y como partes separadas. En los once cortes se pasa con naturalidad del castellano al catalán, de lo social a lo personal, hilvanando una narración sentida y heterogénea del mundo que nos rodea.

El título de 45 cerebros y 1 corazón, por cierto, parte de una noticia real: “Habla de una fosa común donde se hallaron 45 cerebros y un corazón conservados como si fueran de faraón” explica Maria Arnal, “…porque hay que hablar de estas cosas”, añade.

En la noticia de este hallazgo se explica que de los 104 cadáveres de una fosa de la Guerra Civil en La Pedraja (Burgos), se han conservado todos estos órganos de represaliados gracias a las especiales condiciones de humedad y de acidez del suelo. El antropólogo-forense Fernando Serrulla, autor de un estudio científico sobre tres de los cerebros hallados entre los restos de la fosa, ha señalado que estas partes blandas y grasas se han conservado “de forma atípica” y cree que esos restos deberían ser considerados “Patrimonio Científico Mundial”.

Resultado de imagen de Fernando Serrulla estudio cerebros La Pedraja

El disco puede escucharse completo aquí: