Opika Pende – Africa At 78 RPM

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Esta maravilla de casi cinco horas es el resultado del trabajo investigador y compilador del conocido estudioso de la música africana, Jonathan Ward, quien en 2011 consiguió editar un “recopilatorio” en forma de caja de cuatro discos —cuyo significado, en lengua lingala, es “mantente firme”, “sé fuerte”— con cien canciones procedentes de distintas partes de África que se compusieron entre 1900 y 1960.

Presentado en una bella y completa edición –Opika Pende – Africa At 78 RPM– la obra parece  indispensable para conocer una parte del legado sonoro de naciones como Camerún, Sierra Leona,  Malawi, etc.

Ward gestiona, asimismo, una web llamada Excavated Shellac donde pone a disposición de los lectores música de todo el mundo de difícil acceso.

Los cuatro discos pueden escucharse completos pinchando sobre la siguiente pantalla:

Yield, de Pearl Jam

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La escena musical de Seattle se configuró en la década de los noventa del pasado siglo como una de las más influyentes del rock a nivel internacional y proyectó un gran número de bandas que no dejaron de sonar en las radios durante más de un lustro marcando musicalmente a toda una generación.

Pearl Jam fue una de las bandas más significativas y más reconocibles de este sonido y a lo largo de los años nos ha legado un puñado de grandes discos que, además hacernos vibrar con su energía y lirismo, también se asomaron con curiosidad crítica a algunas de las inquietudes que latían con fuerza en el final de siglo: el significado del progreso, el papel de la tecnología, el futuro de la humanidad bajo este contexto…

En su album Yield, la canción Do the Evolution esboza una crítica a la forma en la que nuestra especie ha evolucionado, al “progreso”, a la industrialización o a la tecnología. En el vídeo se pueden encontrar, además, varias alusiones a su relación con la investigación y los fundamentos de las ciencias: desde el origen del cosmos a la aparición de la vida y a una posible y futura (auto)destrucción de la humanidad. También en este ámbito de la “alusión científica” hay que recordar que la banda, ya en su disco Binaural, ya había utilizado una foto, tomada por el Hubble de la NASA de la Nebulosa Reloj de Arena, enormemente evocadora.

El album completo (Yield) puede escucharse completo aquí:

The ghost of Woody Guthrie, de Bob Dylan

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Que Woody Guthrie ha sido una referencia constante en la carrera de Bob Dylan es tan evidente como el esfuerzo que el propio Dylan dedicó a hacerlo patente durante toda una época creativa. “The ghost of  Woody Guthrie” -el album recomendado este mes- constituye un grupo de canciones que participan de esa fascinación y voluntad de homenaje  que albergaba el joven Dylan por el que consideraba uno de los grandes trovadores de la América de la primera mitad de siglo.

El propio Woody Guthrie -además de ser todo eso y más- sería también uno de aquellos autores americanos que compusieron y cantaron canciones dedicadas a explicar al gran público algunas cuestiones sobre las enfermedades infecciosas que se encontraban extendidas por entonces. Como “VD Songs” (la “VD” es por “venereal diseases”, es decir, “enfermedades venéreas”) se conoce el bloque de canciones con las que Guthrie participó en una campaña de prevención contra este tipo de males. Son trabajos con títulos como “”VD Waltz” o “VD Gunner’s Blues (Landlady)”, en los que se relatan historias de hombres con la piel arruinada por las erupciones o que intentaban vengar el contagio a golpe de balazos. El mensaje quedaba perfectamente claro: toma medidas o tu vida terminará siendo un infierno. Guthrie siempre defendió el enfoque crudo de sus temas, al punto de presentarlos en vivo diciendo “si toda la música en el wurlitzer de este local hablara sobre esto, habría muchos menos enfermos”.

En este “The ghost of  Woody Guthrie” Dylan entona alguno de estos temas actualizándolos a su particular estilo. Un viaje por medio siglo de tradición e innovación en boca de dos genios.

El disco puede escucharse completo pulsando sobre la pantalla siguiente:

Me and My Chauffeur Blues, Kissing in the Dark & more songs, de Memphis Minnie

51mN+zJX0EL._SY355_En la primera mitad del siglo pasado en Estados Unidos, la música popular ocupó, entre otros, un rol relativamente  peculiar para el ciudadano contemporáneo: en ocasiones las canciones ejercieron una labor como herramienta de difusión para combatir y detener la propagación de determinadas enfermedades contagiosas o, cuando ya era demasiado tarde, para informar acerca de sus síntomas y animar a la audiencia a buscar atención médica.

Por esta razón, es posible rastrear una cantidad significativa de grabaciones que detallan la fenomenología, sintomatología y también los tratamientos de diversas enfermedades desde una perspectiva pedagógica, como es el caso, por ejemplo, de las VD Songs de Woody Guthrie. Nuestro disco de este mes, protagonizado por la blusera Memphis Minnie, contiene una de estas canciones: el “Meningitis Blues” (1930), en la que se describen algunos detalles sobre las inflamaciones en el cerebro y el espinazo que provocaba la enfermedad.

Es posible escuchar el album completo pinchando sobre la siguiente pantalla:

New Adventures In Hi-Fi, de R. E. M.

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Electrolyte (electrolito), una de las canciones más icónicas de este album, relata una historia de amor y nostalgia, y utiliza para narrarla la imagen de una sustancia muy particular: los electrolitos (los cuales, de una forma muy básica, pueden ser definidos como cualquier sustancia que contiene en su composición electrones libres, lo que provoca que se comporten como un medio conductor eléctrico).

New Adventures In Hi-Fi es el décimo disco de la banda y representa algo así como un fin de un ciclo para R.E.M.. De hecho sería el último álbum en que participó Bill Berry, baterista de la banda, quien en plena gira sufriría un infarto cerebral que casi termina con su vida. El grupo viviría entonces una fractura importante que se vería claramente reflejada en trabajos posteriores, los cuales abandonarían el rock y las guitarras para dar paso a una faceta más íntima y matizadamente electrónica.

El disco (y los electrolitos) pueden escucharse completo pulsando la siguiente pantalla:

Pierrot Lunaire, de Arnold Schöenberg

250px-Schiele_-_Bildnis_des_Komponisten_Arnold_Schönberg_._1917Arnold Schöenberg es reconocido como uno de los primeros compositores en adentrarse en la composición atonal, y especialmente por la creación de la técnica del dodecafonismo basada en series de doce notas, abriendo la puerta al posterior desarrollo del serialismo de la segunda mitad del s. XX.

A partir de un determinado momento su música deja de situarse en el sistema tonal mayor-menor a partir de 1908, lo que equivale a decir que su música se vuelve atonal (véase el Cuarteto para cuerda nº 2). El propio Schönberg rechazaba esta denominación, y prefería el término “politonal”. Más tarde los conceptos de “atonal” y “atonalidad” se impondrían aunque estas nociones continúan siendo aún muy discutidas en la música y, según los expertos, no deben considerarse sinónimas.

Mientras los pintores expresionistas se rebelaban contra la exigencia de imitar “las formas exteriores de la naturaleza”, Schoenberg proponía la “emancipación de la disonancia“, lo que significaba que no sólo cualquier combinación de notas era aceptable sino que “dejaba de existir la obligación de resolver un acorde disonante en una consonancia”, escribe el pianista y escritor Charles Rosen en su biografía ‘Schoenberg’.

Pierrot Lunaire, inspirado en el ambiente de cabaret vienés, consiste en tres grupos de siete poemas: en el primer grupo Pierrot canta sobre el amor, el sexo y la religión; en el segundo, sobre la violencia, el crimen y la blasfemia; y en el tercero sobre su regreso a casa en Bérgamo.

Schoenberg, que estaba fascinado por la numerología, hace un uso extensivo de motivos de siete notas a lo largo de la obra, mientras que el ensamble Pierrot consta de siete miembros (incluyendo el director). La pieza es su opus 21, contiene 21 poemas y fue comenzada el 12 de marzo de 1912. Otros números clave en la obra son el tres y el trece: cada poema consiste de trece líneas (dos versos de cuatro líneas seguidos por un verso de cinco líneas), mientras que la primera línea de cada poema aparece tres veces (siendo repetidas como las líneas siete y trece).

La obra pertenece precisamente a la etapa atonal del compositor (1908 – 1921), donde, como decimos, la tonalidad es usada libremente. De esta época son también sus Piezas para piano op.11 (obra pionera totalmente atonal); Cinco piezas para orquesta op.16 y La mano feliz.

La pieza -el disco- puede escucharse de forma íntegra a continuación:

Somewhere in Time, de Iron Maiden

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Comenzando por la portada, inspirada en Blade Runner, continuando con los sonidos de sintetizadores -que se dejan escuchar por primera vez en la discografía de Iron Maiden-, y culminando con algunas de las letras, que esbozan territorios de encaje futurista, convierten a este disco en el más apto de la banda británica para esta sección. Por ejemplo, el tema Caught Somewhere In Time, que abre el álbum, habla de un viajero en el tiempo.

Un enorme album. No apta su escucha, eso sí, mientras se manejan sustancias peligrosas o ensayos delicados.

Se puede escuchar completo pulsando sobre la siguiente pantalla:

From the tea rooms of mars, de Landscape

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Landscape fue una banda inglesa de synthpop, muy conocida por los éxitos del año 1981 “Einstein a Go-Go” y “Norman Bates“. Formada en Londres en 1974, la banda realizó constantes giras a mediados y finales de los años 70, tocando en locales de rock, punk y jazz y editando dos EPs instrumentales con su propio sello, Event Horizon. El grupo comenzó a experimentar con música programada por computadora y tambores electrónicos a finales de los ’70 y principios de los ’80, efectuando grabaciones en el género emergente del synthpop.

En este disco puede hallarse el que será su gran hit para la posteridad –Einstein a Go Go– un corte al más puro estilo ’80 s, en el cual se realizan alusiones constantes a las ciencias, a la física teórica y, obviamente, a la figura de Albert Einstein.

Interstellar space, de John Coltrane y Rashied Ali

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Interstellar space (1967) es un disco a dúo entre el saxofonista John Coltrane y el batería Rashied Ali. Por varias razones este desplazamiento sonoro por algunos de los planetas del Sistema Solar constituye uno de esos raros álbumes que representan el colofón simbólico de una época.

Por un lado, se trata del último disco de estudio grabado por Coltrane. Lamentablemente no tuvo mucho más tiempo para poder seguir explorando nuevos territorios ni dentro ni fuera de la Tierra. El 17 de julio de 1967, John Coltrane fallecía debido a un cáncer de hígado en Nueva York, dos meses antes de cumplir 41 años.

Por otro lado, este album representa una notable evolución en la trayectoria de Coltrane, lo que puede observarse en el estilo de su acompañante a la batería, Rashied Ali, en comparación, por ejemplo, con el que mostraba Elvin Jones apenas dos años antes en One Down, One Up. En este mismo sentido, esta grabación abría muchos interrogantes acerca de la dirección que estaba tomando la carrera de John Coltrane los cuales, como hemos comentado, se quedarían para siempre sin respuesta.

El disco puede escucharse completo en el siguiente enlace:

Universal Migrator Part II: Flight Of The Migrator, de Ayreon

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Arjen Lucassen es la mente creadora tras toda la obra de Ayreon. Multinstrumentista y creador de complejas y extensas obras conceptuales de ciencia ficción, acostrumbra a acompañarse en cada disco de diversos cantantes de renombre para interpretar los diferentes papeles de sus óperas rock. En este caso, “Universal Migrator Part II: Flight Of The Migrator“, aborda la historia del último humano, el cual ya no vive en la Tierra sino en Marte, en su viaje hacia atrás en el tiempo en busca de alcanzar el Big Bang.

No es pequeña la audacia temática que da pie a esta obra colosal de Rock Progresivo. En el disco su irán sucediendo 10 cantantes diferentes de máximo nivel, entre los que se encuentran Bruce Dickinson (Iron Maiden), Andi Deris (Helloween) o Timo Kotipelto (Stratovarius) entre muchos otros, para dar voz a este último exponenente de nuestra especie en este viaje a través del tiempo y del espacio.

Es posible escuchar el disco completo pinchando sobre la siguiente pantalla: