From Mars to Sirius, de Gojira

Gojira

From Mars to Sirius es el tercer álbum de estudio de la banda francesa de death metal Gojira, publicado el 27 de septiembre de 2005 por Listenable Records en Europa y por Prosthetic Records en América. Se trata de un álbum conceptual que continúa abordando una de las temáticas clásicas del grupo, la inquietud ante la transformación y degradación del medio ambiente en la Tierra y la apelación a reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

Gojira es un grupo originario de Ondres, una aldea francesa cercana a Bayona, y está compuesto por por Joe Duplantier como vocalista y primera guitarra, por su hermano Mario Duplantier en la batería, por Christian Andreu en la segunda guitarra y por Jean-Michel Labadie en el bajo. El disco completo se puede escuchar pulsando sobre el enlace que se encuentra a continuación.

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Cheap imitation, de John Cage

CheapImit.jpegSegún la entrada de la Wikipedia dedicada a la “música experimental”, este “es un término introducido por John Cage en 1955. Según Cage, un hecho experimental es aquel que produce resultados no previsibles. En un sentido más amplio también se refiere a la música que busca desafiar las nociones preestablecidas de qué es la música. Este término también fue utilizado originalmente para designar a la música electroacústica en los inicios de esta.”

En la misma entrada se reproducen varios escritos de John Cage sobre el concepto de música experimental:

En esta música no hay nada más que sonidos: sonidos que han sido escritos y sonidos que no lo han sido. Los que no lo han sido parecen silencios en la música escrita y abren el camino de la música a aquellos sonidos que se producen en un entorno físico. Es una apertura que existe también en la escultura y en la arquitectura contemporáneas. Los edificios de cristal de Mies Van der Rohe o cuando se contemplan las construcciones en tela metálica del escultor Richard Lippold es inevitable que se vean otras cosas, incluida la gente, si es que hay personas en ese momento. No existen el espacio vacío ni el tiempo vacío, siempre existe algo que ver, algo que oír.

Se tiene que escoger. Si no se quieren abandonar los intentos de controlar el sonido se podrá complicar la técnica musical tendiendo a aproximarse a las nuevas posibilidades y a la nueva conciencia. O bien, se podrá abandonar todo intento de controlar el sonido, quitarse el sonido de la cabeza y ponerse a descubrir medios que consientan a los sonidos el ser ellos mismos, en vez de ser el vehículo de las teorías humana o expresión de los sentimientos del hombre.

John Cage

La emoción se produce en la persona que ya la posee. Y los sonidos, cuando se consiente que sean ellos mismos, no exigen del que los escucha que lo haga sin sentimiento alguno. Todo lo que se entiende por la capacidad de respuesta es justo lo contrario. Música nueva: audición nueva. No el intento de comprender algo que se dice, porque, si se dijese algo, las formas de las palabras se adaptarían a los sonidos. Sólo una atención a la actividad de los sonidos.

John Cage

Aquel que se dedique a la música experimental encuentra los medios para separarse de la actividad de los sonidos que produce. Algunos utilizan operaciones aleatorias, tomadas de fuentes antiguas como el libro de las transformaciones (I King) chino, o modernas, como las tablas de los números casuales que también utilizan los físicos en sus investigaciones. El campo total de las posibilidades puede repartirse con aproximación menor o mayor, y los sonidos existentes en el interior de tales reparticiones se pueden numerar.

John Cage

John Cage, para quien no lo conozca, es un teórico, músico, compositor, por señalar solo algunas de sus múltiples facetas, un pionero que es considerado como uno de los compositores más influyentes del siglo XX.

También es muy conocido por una de sus piezas, tal vez la más famosa y controvertida: 4’33”, mientras que para algunos se trata únicamente de «cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio», otros consideran que el material sonoro de la obra lo componen los ruidos que escucha el espectador durante ese tiempo. En todo caso, lo que caracteriza a esta pieza es la ausencia de sonido musical alguno.

El disco que nos ocupa, y que acompaña la entrada de este mes, es Cheap Imitation, composición que, en principio, estaba destinada a desarrollar una coreografía para la compañía de danza de Merce Cunningham. Esta se fundamentó finalmente en el arreglo musical de una obra original de Erik Satie: Socrate, y John Cage lo que hizo fue transcribirla para piano. Las dificultades posteriores con los editores de Satie y con los derechos de la obra, condujeron a Cage a realizar una imitación de la música de este, que se convertiría, titulada con evidente ironía, en Cheap Imitation.

Esta obra siempre resultó especial para Cage, los fuertes sentimientos que le despertaba el trabajo de Satie resultaban algo muy inusual para su trabajo, que era, desde finales de los años cuarenta, casi totalmente impersonal. Cage mismo era muy consciente de la contradicción entre el resto de sus obras y Cheap Imitation:

“En el resto de mi trabajo, estoy en armonía conmigo mismo […] Pero Cheap Imitation claramente me aleja de todo eso. Así, si mis ideas se hunden en la confusión, debo esa confusión al amor. […] Obviamente, Cheap Imitation se encuentra fuera de lo que puede parecer necesario en mi trabajo en general, y eso es preocupante. Soy el primero en ser perturbado por él.”

La grabación de 1969 que compone el disco editado se puede escuchar de forma completa pinchando directamente sobre la pantalla:

Their Satanic Majesties Request, de The Rolling Stones

Rolling Stones - Their Satanic Majesties Request - 1967 Decca Album cover.jpgTheir Satanic Majesties Request es el sexto álbum de estudio de The Rolling Stones en el Reino Unido y su octavo álbum en los Estados Unidos, lanzado en el año 1967. Este título tan particular alude a un texto que aparece en el pasaporte británico: “Her Britannic Majesty requests and requires…” (Su majestad británica, solicita y requiere…). Las sesiones de grabación vieron a la banda experimentar ampliamente con un sonido psicodélico en el estudio, incorporando instrumentos no convencionales, efectos de sonido, arreglos de cuerdas y ritmos africanos.

Se convirtió en el primer álbum producido enteramente por los Stones y es además el último disco en el que Brian Jones colabora como parte activa de la banda.

Es considerado uno de los álbumes más controvertidos de la banda. De hecho, en su lanzamiento inicial provocó opiniones encontradas de los críticos así como algunas reacciones mixtas dentro del propio grupo. También fue criticado por ser derivado de la obra contemporánea de The Beatles, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band lanzado en junio de 1967,con semejanzas que se extienden hasta en la Impresión lenticular de la carátula.

Destaca entre sus cortes “2000 Light Years From Home” (a 2000 años luz de casa), en la que mezcla de ciencia, ciencia ficción, rock and roll y psicodelia. La letra habla sobre la inmensidad del espacio exterior, la oscuridad, la abundancia de la energía y la soledad que podría uno experimentar a unos 2000 años luz de la Tierra, un track abiertamente psicodélico y cósmico gracias al mellotron, un sintetizador Moog y cintas en bucle, sin olvidar las capas de guitarra y un sólido bajo para crear una atmósfera muy profunda.

También, “Citadel con la voz de Jagger en modo psicodélico sumada a la guitarra de Keith Richards con efectos de eco y, sobre todo, el mellotron de Brian Jones, para crear las texturas ácidas sobre las que se apoyan la letra, inspirada por el clásico largometraje de Fritz Lang, Metrópolis. Los británicos proyectan un futuro apocalíptico en el que fanáticos religiosos armados con biblias invaden el mundo obligando a rezar, todo acompañado, además, de opresión política, tecnología deshumanizada al extremo y capitalismo salvaje.

Galeta galáctica, de Jaume Sisa (el cantautor galàctico catalán)

Galeta Galáctica.Jaume Sisa se define como “cantautor galáctico”, en una suerte de autoparodia desmitificadora sobre su forma de entender la música: “lo del punto de vista galáctico vendría a ser la manera de hacer –música en este caso– no desde un prisma único, sino con muchas miradas a la vez. Y es que –teniendo en cuenta que la realidad y la vida son muy diversas y amplias– es imposible contarla desde un solo punto de vista. Por eso, la estética galáctica bebe de muchas fuentes diferentes…”

Sisa es todo un icono de la contracultura underground catalana y alguien que ha influido en varias generaciones posteriores de músicos del llamado Rock Catalán. Inició su trayectoria musical en 1967. Formó parte de Grup de Folk junto varios artistas como Pau Riba, Jaume Arnella, Xesco Boix, Oriol Tramvia, Jordi Batiste, Ovidi Montllor, y 12 miembros más, en el movimiento de la Nova Cançó catalana. Posteriormente, fue uno de los líderes de Música Dispersa, grupo situado dentro del Rock Laietano, antes de iniciar definitivamente su carrera en solitario. A mediados de la década de los 80 Sisa desaparece de escena, a la vez que aparece en Madrid un cantante melódico con un gran parecido físico llamado Ricardo Solfa y que cantará en castellano.

“Galeta galáctica” fue publicado en 1976. Se trata de su quinto disco y el inmediatamente posterior a “Qualsevol nit pot sortir el sol”, tal vez su trabajo más conocido y el que lo ha colocado en el imaginario popular de toda una generación de catalanoescuchantes. Con “Galeta galáctica” se consolida su forma particular de interpretar la música, de componer y de cantar, un sello que lo hace reconocible y que rezuma ironía, melancolía e iconoclastia.

Canción andaluza, el disco póstumo de Paco de Lucía (y, además, los algoritmos del flamenco al descubierto)

Escucha el último disco de Paco de LucíaMás de tres años hace que se fue Paco de Lucía, aunque eso sí, con un disco completamente acabado: Canción andaluza es un viaje a través de la copla, un testamento artístico que echa la vista atrás en el que despliega más su faceta como arreglista que la de compositor. Un trabajo por el que desfilan artistas como Óscar de León, Estrella Morente o Parrita y que repasa grandes hitos de la copla como María de la O, Ojos verdes o Señorita.

En esta entrada, además de rendir un tardío homenaje al maestro, aprovechamos para traer a colación el estudio que la Universidad de Sevilla, encabezada por José Miguel Díaz Bañez, profesor de Matemáticas, realiza en torno al flamenco: el proyecto COFLA.

 

El siguiente extracto reproduce las imágenes y el texto practicamente completo del artículo publicado en El Español el 4 de mayo de 2016 y que se puede encontrar en la siguiente dirección: http://www.elespanol.com/cultura/musica/20160504/122238094_0.html

“Un cantaor ejercita su cante por la mañana, pero si le pides que lo repita al mediodía, ya no puede hacerlo. Esto complica el encontrar patrones similares entre unos cantes y otros”. Por eso, hasta ahora, al flamenco se le ha entendido así: a golpe de efecto, de quejío, de intuición. Sin análisis técnicos. Como a un amor apretao. “Cuando le preguntas a extranjeros de distintos países por qué les atrae el flamenco, siempre dicen: por la pasión”. Y quién iba a atreverse a diseccionar rigurosamente algo así.

“Hay estudios humanísticos, claro. Pero nunca se había hecho ninguna investigación científica de la música flamenca, por esta complejidad suya: hay algoritmos para otros tipos de música, para esta no. No valen los mismos”, sostiene el profesor. Díaz Báñez lidera el proyecto COFLA, el primer análisis computacional de la música flamenca a nivel mundial, inaugurado en 2005.

“Estudiamos un audio y vamos extrayendo propiedades de ese cante mediante distintos descriptores. Las aplicaciones van desde el conocimiento de la música flamenca en sí misma hasta ver su evolución a lo largo del tiempo; la identificación de palos -soleá, bulería, lo que sea-; las características que prefiere el público, ya desde un punto de vista más pragmático y comercial…”, sintetiza el profesor. Cuenta que pueden determinar -objetivamente- los cantaores que han tenido más influencia en el arte: “Decimos: muchos se parecen a X. Vamos a comprobarlo. Y tomamos, por ejemplo, las melodías del cante por soleá de Antonio Mairena -que marcó una época- y vemos, numéricamente, cuántos le han imitado”. Eso es crear escuela: “Tú escuchas ahora a Estrella Morente y, mediante algoritmo, puedes demostrar que intenta seguir la estética de La Niña de los Peines, otro gran referente”.

Algoritmos del flamenco.

Algoritmos del flamenco.

COFLA se cuela hasta en la cabeza de Paco de Lucía si hace falta: “La música nunca sale de cero. Procede de ideas que tienen los músicos en la cabeza, de influencias… su creación es una variación o mezcla de lo que conoce. Son diccionarios de la mente donde están las composiciones que uno elige. Pues bien, nosotros podemos saber qué tenía Paco de Lucía en la cabeza cuando componía Entre dos aguas. Podemos determinar a qué frase melódica de todo el corpus flamenco se parecen más sus diferentes extractos”.

El profesor considera importante matizar que el flamenco “no es una música académica”, sino que se ha desarrollado “en la calle, en los cafés, en los teatros”, y que por ello tiene su propio léxico: “Además, estos artistas saben de música, no de teoría musical. Se mueven por sentido común y oído. Es una música hija de la cuenca mediterránea: si te fijas bien, Marruecos, las Islas griegas, etc… comparten melisma [grupo de notas sucesivas que forman un neuma o adorno sobre una misma local]”. Díaz Báñez se refiere también a una “estética de la belleza particular”, a una forma de ver la vida, a un estilo “ni mejor ni peor, sencillamente un sello”. Personalidad. Arraigo. Emoción. Esa lente poética del flamenco lo hace insondable, misterioso, difícil de calibrar. De ahí el reto.

El carácter acompaña a toda la experiencia flamenca. “Hasta el movimiento de la mano derecha del guitarrista flamenco es distinto al del guitarrista clásico. Tiene una interpretación particular”, sugiere. “Piensa que la guitarra flamenca fue concebida como un instrumento de acompañamiento, para marcar ritmo, dar tonalidad al cantaor y poco más. Es una guitarra que se toca muy fuerte, se le da mucha potencia a las cuerdas, incluso bastantes golpes”. Otros dos elementos mágicos: el rasgueo y el silencio. “En Andalucía, en ciertas artes, se intenta buscar un silencio, una parada, y después una resolución rápida. Como en el toreo o en el baile. Se ejecutan primero muy despacio, después dejas un impás y, al final, resuelves. Se genera en el espectador una expectativa que finalmente se acata con mucha intensidad. Y surge un disfrute”.

La complejidad en el estudio de un arte equivale a calidad. Según la opinión del profesor, los cantaores más difíciles de analizar desde la óptica tecnológica del ordenador son, a su vez, los más arduos de imitar en la vida, lo que se traduce en valor artístico. “No tiene nada que ver con cantar bien o mal. Es algo que va en la sentimentalidad”, asegura. “Puede que uno afine muy bien, siga a la perfección el compás, la melodía… no transmite igual, pero es más fácil extraer sus propiedades que las de otro, que no sigue ningún canon”.

COFLA es interdisciplinar: las investigaciones matemáticas complementan también las de otras áreas. “Trabajamos con musicólogos, con psicólogos, con antropólogos… por ejemplo, si estos últimos quieren estudiar los comportamientos de los aficionados o los cantaores, la aplicación que estamos desarrollando le da claves y caminos a seguir”.

Algoritmos del flamenco.

El objetivo final, lo que cerraría el círculo de la investigación -en palabras del profesor-, es crear una aplicación para usuarios, una aplicación de móvil del estilo Shazam o Soundhound, pero mucho más compleja al tratarse de flamenco: “Lo perfecto sería que identificase un canto por tarareo. Que te diga si es bulería, soleá, fandango… Shazam, por ejemplo, sólo es capaz de reconoce el disco que está sonando. Se limita a buscar la frecuencia más parecida que tenga en la nube, la encuentra y te la da. Pero no sabe distinguir los matices de la música”.

Flamenco, señala Díaz Báñez, es “el estigma fundamental de la música española”: “Un producto propio, nuestro, interesante y aprovechable que tenemos que saber vender fuera”. Decía el bailaor Antonio Gades que el flamenco es “un extracto de fuego y veneno”. Pero quizá quien más lo entendió -por amarlo primero- fue Paco de Lucía: “La guitarra flamenca me ofrece la capacidad de expresarme con el mundo. Sin utilizar ni una palabra”.

Kosmogonias, de Berrogüetto

Resultado de imagen de berrogüetto kosmogoniasKosmogonias es el quinto y último disco de Berrogüetto antes de su retirada en 2014. Además de ser, por tanto, la culminación de casi 20 años de trayectoria, es también un disco especial por su concepción creativa. De hecho, Kosmogonias constituye una reflexión sobre la humanidad, la ciencia y el universo, un intento de hermanar la emoción de la leyenda con la búsqueda de la verdad de la ciencia.

Compuesto por once canciones, Kosmogonias mantiene el estilo tan personal y definido por Berrogüetto desde sus inicios. Innovadores desde su primer trabajo, este quinto disco supone una colección de sonidos orgánicos, un trabajo en el que se plasma el alma del grupo a través de su especial concepción musical.

En Kosmogonías encontramos dos novedades importantes: una nueva voz y un instrumento nuevo. La incorporación de Xabier Díaz, habitual colaborador de la formación, supone la apuesta de Berrogüetto por una voz solista masculina, hecho poco común entre los grupos gallegos. Se integra también en el grupo la nickelharpa, un instrumento de cuerda originario del folclore sueco y similar en aspecto a la zanfona.

Berrogüetto se fundó en la década de los 90. Sus componentes provenían, en gran parte, del desaparecido grupo Matto Congrio, en el que militaba también el gaitero Carlos Núñez. Su primer disco, Navicularia, supuso una gran revolución dentro del panorama folk a causa de su innovador estilo donde las melodías tradicionales eran tratadas con una gran frescura, aportando interesantes armonizaciones modales y contrapuntos. A partir de este momento, cada uno de sus discos supuso un nuevo avance en su forma de comprender e interpretar la música tradicional.

Bob Dylan Mono & Stereo: Bob Dylan, el músico más citado en los estudios científicos (por una apuesta)

Resultado de imagen de Bob Dylan Mono & StereoEn 2014, cinco científicos suecos confesaron que llevaban 11 años metiendo con calzador citas de Bob Dylan en sus estudios. Todo formaba parte de una apuesta: quien lograra publicar más versos del cantante en sus trabajos, se ganaría un almuerzo en el restaurante de la universidad.

Tal y como recogía The Guardian en su momento, todo empezó en 1997 con un trabajo de Jon Lundberg y Eddie Weitzberg, profesores del departamento de Fisiología y Farmacología del Instituto Karolinksa de Estocolmo. Este estudio se titulaba: Nitric Oxide and Inflammation: The Answer Is Blowing In the Wind. Óxido nítrico e inflamaciones: la respuesta está en el aire. Era un trabajo sobre gases intestinales. Publicado en Nature, eso sí.

En 2003, los profesores de biología Jonas Frisén y Konstantinos Meletis publicaron otro artículo cuyo título, Blood on the Tracks: A Simple Twist of Fate?, contenía dos referencias dylanescas: el título de su decimoquinto disco, publicado en 1975, seguido de la segunda canción del mismo álbum.

Lundberg y Weitzberg colaron poco después otra canción de Dylan en uno de sus estudios: The biological role of nitrate and nitrite: The times they are a-changin (El papel biológico del nitrato y el nitrito: los tiempos están cambiando). Un bibliotecario de la universidad les avisó de que no estaban solos, lo que les llevó a enviar un correo electrónico a sus colegas y comenzar con la apuesta, como explicaba la web de la universidad.

Frisén respondería con Eph receptors tangled up in two (Receptores Eph enredados de dos en dos), publicado en 2010 y haciendo referencia a Tangled Up in Blue, que es la primera canción de Blood on the Tracks.

El año siguiente, Lundberg y Weitzberg responderían con Dietary nitrate – a slow train coming (Nitrato dietético: un tren se acerca lentamente). La segunda parte es el título de un disco de Dylan publicado en 1979. Este artículo incluía además una cita (parafraseada) de The Ballad of a Thin Man, un tema clásico del premio Nobel incluido en Highway 61 Revisited: “We know something is happening, but we don’t know what it is – Do we, Dr Jones?”. Sabemos que algo ocurre, pero no sabemos lo que es, ¿verdad, doctor Jones? Está ligeramente modificada: en lugar de we (nosotros) la canción usa el pronombre you (tú).

Poco después se les uniría el profesor de investigación cardiovascular Kenneth Chien, que llevaba años citando a Dylan sin saber que podía ganar una comida gratis: ya en 1997 había publicado Tangled up in blue: Molecular cardiology in the postmolecular era.

En 2014, cuando el Instituto Karolinska publicó su historia, los científicos explicaron que la apuesta estaba abierta a todo el mundo, “siempre y cuando las citas estén relacionadas con el contenido científico, refuercen el mensaje y mejoren la calidad del artículo y no al contrario”.

Ya entonces aseguraban que Dylan se merecía el Nobel. Chien incluso le comparaba con Shakespeare. Y Meletis apuntaba que la capacidad de innovación de Dylan es un ejemplo para los científicos: “Un investigador también debe buscar caminos nuevos y diferentes”.

Una tendencia en aumento desde 1990

No están solos: desde 1990, las citas a Dylan en las publicaciones de biomedicina han crecido de modo exponencial, según un trabajo que publicó en diciembre de 2015 el British Medical Journal. Esta revista publica cada año un especial navideño con investigaciones científicas humorísticas, aunque no falsas, como por ejemplo por qué desaparecen las revistas de las salas de espera.

Su trabajo se titula Freewheelin’ scientists: citing Bob Dylan in the biomedical literature (Científicos espontáneos: citando a Bob Dylan en las publicaciones biomédicas). Por supuesto, se trata de otra referencia al cantante: The Freewheelin’ Bob Dylan es su segundo disco, publicado en 1963. El estudio era obra de Carl Gornitzki, bibliotecario, Bengt Fadeel, profesor de toxicología, y Agne Larsson, estadístico. Los tres, del Instituto Karolinska.

Según su investigación, hay al menos 213 referencias a Bob Dylan en publicaciones de este ámbito científico. La primera dataría de 1970: era un trabajo titulado, simplemente, The Times They Are A-Changing’ (Los tiempos están cambiando).

Esta es precisamente la canción de Dylan más citada: se menciona en 135 artículos. Le siguen Blowin’ In The Wind (36 artículos) y, con una popularidad menor, All Along The Watchtower, Knockin’ On Heaven’s Door y Like A Rolling Stone. Ninguna sorpresa: todas menos All Along The Watchtower aparecen en la lista de las diez canciones más populares de Bob Dylan en Spotify.

El trabajo del British Medical Journal recoge estudios como Knockin’ on pollen’s door: live cell imaging of early polarization events in germinating Arabidopsis pollen, que hace referencia a Knockin’ on Heaven’s Door y es un estudio sobre… el polen, según deduzco del incomprensible resumen del estudio. Otro ejemplo: las reflexiones sobre el psicoanálisis del doctor William Colman se titulan Bringing it all back home: how I became a relational analyst. Bringing It All Back Home es el título del quinto disco de Dylan.

Los trabajos con referencias al músico se citan menos y, por tanto, tienen menos repercusión que la media de estudios de este campo. Lo cual tiene sentido: los cinco científicos suecos de la apuesta ya explicaban que suelen jugar a esto sobre todo en comentarios y revisiones, ya que su tono suele ser más ligero.

*Esta entrada recoge de forma prácticamente íntegra el artículo de Jaime Rubio Hancock, publicado en el suplemento Verne, de El País, el 13 de octubre de 2016, y que se puede leer de forma completa en la siguiente dirección: http://verne.elpais.com/verne/2016/10/13/articulo/1476363173_948854.html

…Y esta joya que este mes ponemos aquí es el album de debut del aún Robert Zimmerman, grabado a principios de 1962, y que recoge el sonido crudo (en mono y en stereo) de un muchacho que comenzaba a cantar…y ya ven…