Sgt. Pepper’s Lonely Hearts, de The Beatles

beatles“En la noche en que Donald C. Johanson y sus colaboradores encontraron en El Hadar, Triángulo de Afar, Etiopía, uno de los fósiles más completos que se conocen de homínidos prehistóricos, en su campamento no paraba de sonar Lucy in the sky with diamonds, de los Beatles. Así fue como el equipo decidió nombrar simplemente ‘Lucy’ a la chica prehistórica que desenterraron y que por muchos científicos es considerada la abuela de la humanidad”

Esta y otras historias son recogidas por el físico uruguayo Ernesto Blanco en su libro “Los beatles y la ciencia: de cómo la música, john, paul, george y ringo nos ayudan a entender la ciencia”.

De hecho, el caso de “Lucy” es tan sólo uno de los múltiples episodios en que la ciencia ha estado relacionada con la banda formada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, ya sea directa o indirectamente. Por ejemplo, Blanco reconstruye las investigaciones en neurociencia en torno al origen de una de las canciones más exitosas del grupo, Yesterday, la cual, según afirman algunos de sus biógrafos, fue compuesta por Paul McCartney después de haber soñado con su melodía.

El autor también trae a cuento los estudios desarrollados por el musicólogo Tuomas Eerola y el psicólogo Adrian North sobre la relación entre la complejidad y la difusión de las canciones, para lo cual fue usado un programa de ordenador con el que descubrieron que “las canciones de los cuatro de Liverpool se volvieron más complejas con el tiempo, pero las más exitosas fueron las más simples”.978-987-629-507-9

El físico uruguayo también aborda la estrecha relación entre los ingresos extras que obtuvo el sello discográfico EMI con la venta de los discos de los Beatles y su relación con la invención de la tomografía computarizada.

No podía faltar un apartado del libro dedicado al impacto que generó la aparición de la película animada Yellow Submarine en el mundo de la física, en tanto recoge la percepción de algunos científicos frente a sus escenas. “La extrema imaginación que allí se despliega está muy emparentada con las extrañezas que la física de principios del siglo XX trajo consigo. (…) Además el guión se basó en varios elementos de las canciones de los Beatles, como el grupo de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band; los extraños agujeros de Fixing a Hole y A Day in the Life; el submarino de Yellow Submarine; la idea de que nada es real de Strawberry Fields Forever, y el hombre de Nowhere Man, que aparece caracterizado como una especie de científico o tecnólogo”, señala Blanco.

Otro de los apartados que resulta interesante del libro es la contextualización del debate y las búsquedas científicas que suscitó el acorde inicial de A Hard Day’s Night, canción que encabeza el disco y la película, ya que muchos intentaron reproducir su sonido exacto por años sin tener éxito, hasta que Jason Brown, del Departamento de Matemáticas y Estadística de la Universidad de Dalhousie, aplicó la técnica matemática del análisis de Fourier, lo que permitió conocer por fin la estructura del acorde.

Son muchos los ejemplos en los que el físico Ernesto Blanco evidencia la relación entre esta banda y la ciencia aunque, bien es cierto, que reconoce en una entrevista a El Espectador que sus miembros “tampoco tenían una inclinación particular hacia la ciencia, más allá de algunas cuestiones que comento en el libro, como el caso de Paul McCartney y su vocación por el estudio de las aves cuando era joven, así como las lecturas que hizo del matemático Lewis Carroll, pero más allá de esto no eran particularmente científicos a la hora de componer; sin embargo, se puede ver un paralelo con los científicos en su actitud creativa y de búsqueda, que ellos iniciaron desde muy jóvenes por la música, que es paralela a la pasión por el descubrimiento que puede tener un científico”.

En cualquier caso, The Beatles produjeron una de las mayores revoluciones culturales del siglo XX y, seguramente, de toda la historia. Practicamente nadie ha podido quedar indiferente a su música desde entonces, a sus letras, a sus opiniones y a sus excentricidades, y han sido estudiados desde todos los puntos de vista: melódico, rítmico, ingenieril, sociológico e, icluso, hasta psicoanalítico. Ernesto Blanco añade una perspectiva más y no poco curiosa. Y siempre nos queda escuchar su música. Probemos a ver qué nos sugiere a nosotros:

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Ciencia exacta, de Gepe

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Ciencia exacta es el sexto disco del músico chileno Gepe, publicado este mismo año por el sello independiente Quemasucabeza. Gepe, cuyo nombre completo es Daniel Alejandro Riveros Sepúlveda, ha consolidado en la escena del otro lado del Atlántico un discurso musical de éxito construido alrededor de un mestizaje de influencias que se envuelve en un amplio catálogo de ritmos pop.

Gepe comenzó a componer este material en medio del éxito que consiguió con el disco Estilo Libre (2015) y de la gira que le llevó por diferentes puntos del continente americano y por países europeos, como España e Inglaterra.

Ciencia Exacta contiene nueve canciones escritas y compuestas por el mismo Gepe (a excepción de “Las Flores”, un cover al clásico de Café Tacuba). Además, cuenta con la participación de dos invitadas: María Esther Zamora y la baterista Juanita Parra. En la producción, el artista se unió de nuevo con Cristián Heyne y Fernando Herrera.

Es un trabajo más intimista y melancólico que “Estilo libre” aunque, a la vez, se mantiene el tono vitalista y luminoso que siempre ha caracterizado la música del chileno. Da la sensación de que “Ciencia exacta” es un disco construido mirando hacia dentro, investigando en las raíces folklóricas que siempre han estado presentes en la música de Gepe para dar forma a una colección de canciones de esqueleto puramente introspectivo, vestidas para la ocasión con una serie de arreglos de vientos, percusión y cuerdas que le dan al disco una notable frescura.

El disco completo puede escucharse pulsando sobre la pantalla siguiente:

Before and after science, de Brian Eno

EnoDe Brian Eno se dice, entre otras cosas, que fue el responsable de inventar un género (el Ambient) y de modificar el curso normal del río de la música o, al menos, de ensanchar alguna de sus orillas.

Brian Eno es sinónimo de producción finísima pero no se debe olvidar que ha firmado como autor algunos discos de una originalidad suprema.

Before And After Science” es uno de ellos. Este album es tal vez uno de los más complejos pero también uno de los más ricos de su trayectoria. De hecho, cuando te pones a escucharlo, al principio es muy probable que no entiendas nada en absoluto de esa maraña de sonidos que salen de allí, salvo tal vez algunos temas más “normales”, como King Lead’s Hat.

Tal vez sea adecuado precisar que “Before and After Science” tiene, en realidad, temas Ambient y temas “normales” (Pop, Rock, etc…), como el citado King Lead’s Hat o No One Receiving y Backwater. Sin embargo, en todos ellos sobrevuela una enorme diversidad de sonidos, proyectada desde un abundantísimo uso de teclados, que lo convierte en uno de los discos esenciales de Eno.

Es curioso que estos diez temas se alumbraran en pleno apogeo del punk (1977) y que consiguieran, a pesar de la diversidad, un tono tan compacto: energía, melancolía, desconcierto, armonía…

El disco se puede escuchar completo, pulsando al play en la pantalla:

 

Escenes, de Gòtic (la historia de una gota de agua)

cover_2722142222009Gòtic es una de las numerosas bandas que solo han grabado un disco, aunque es uno de las pocas que han dejado una huella indeleble entre sus seguidores (es preciso puntualizar un poco lo del disco único: muy recientemente, en el año 2016, se editaría el material inédito -bajo el nombre de Gegants i Serpentines– que habían grabado en 1978 y que nunca hasta ahora se había publicado).

Podría decirse que Escenes es un magnífico ejemplo de lo que la escena del rock progresivo catalán propuso a finales de los 70, con un componente de fusión muy notable, entremezclando de una forma magistral el jazz-rock fusión y el rock progresivo de grupos como Camel o Gentle Giant, otorgando un amplio protagonismo a la flauta de Jep Nuix en casi todos los temas del disco.

La formación del grupo fue la siguiente: Rafael Escote al bajo, Jep Nuix a la flauta y al piccolo, Jordi Vilaprinyo a los teclados y Jordi Martí a la batería.

Es reseñable la influencia de la música tradicional catalana, la cual puede apreciarse en  temas como La Revolució, de forma muy clara, así como en Dança d’Estiu y I Tu Que Ho Veies Tot Tan Facil

El tema más amplio, complejo y progresivo es Historia d’una Gota d’Aigua, de 10 minutos, con unas melodías realmente intensas, con una primera mitad muy suave y relajante y la segunda más alegre y dinámica. El componente descriptivo está muy presente y  desarrolla con soltura una historia en notas que consigue transportar al oyente hacia sus oníricos paisajes sonoros.

Se trata de un gran disco, original e inspirador, y pleno de melodías de flauta y de jazz-fusion, muy apta para los y las investigadores de los fenómenos atmosféricos, de los acuíferos, de los ríos, de los mares, del IDAEA… Por ejemplo.

From Mars to Sirius, de Gojira

Gojira

From Mars to Sirius es el tercer álbum de estudio de la banda francesa de death metal Gojira, publicado el 27 de septiembre de 2005 por Listenable Records en Europa y por Prosthetic Records en América. Se trata de un álbum conceptual que continúa abordando una de las temáticas clásicas del grupo, la inquietud ante la transformación y degradación del medio ambiente en la Tierra y la apelación a reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

Gojira es un grupo originario de Ondres, una aldea francesa cercana a Bayona, y está compuesto por por Joe Duplantier como vocalista y primera guitarra, por su hermano Mario Duplantier en la batería, por Christian Andreu en la segunda guitarra y por Jean-Michel Labadie en el bajo. El disco completo se puede escuchar pulsando sobre el enlace que se encuentra a continuación.

Cheap imitation, de John Cage

CheapImit.jpegSegún la entrada de la Wikipedia dedicada a la “música experimental”, este “es un término introducido por John Cage en 1955. Según Cage, un hecho experimental es aquel que produce resultados no previsibles. En un sentido más amplio también se refiere a la música que busca desafiar las nociones preestablecidas de qué es la música. Este término también fue utilizado originalmente para designar a la música electroacústica en los inicios de esta.”

En la misma entrada se reproducen varios escritos de John Cage sobre el concepto de música experimental:

En esta música no hay nada más que sonidos: sonidos que han sido escritos y sonidos que no lo han sido. Los que no lo han sido parecen silencios en la música escrita y abren el camino de la música a aquellos sonidos que se producen en un entorno físico. Es una apertura que existe también en la escultura y en la arquitectura contemporáneas. Los edificios de cristal de Mies Van der Rohe o cuando se contemplan las construcciones en tela metálica del escultor Richard Lippold es inevitable que se vean otras cosas, incluida la gente, si es que hay personas en ese momento. No existen el espacio vacío ni el tiempo vacío, siempre existe algo que ver, algo que oír.

Se tiene que escoger. Si no se quieren abandonar los intentos de controlar el sonido se podrá complicar la técnica musical tendiendo a aproximarse a las nuevas posibilidades y a la nueva conciencia. O bien, se podrá abandonar todo intento de controlar el sonido, quitarse el sonido de la cabeza y ponerse a descubrir medios que consientan a los sonidos el ser ellos mismos, en vez de ser el vehículo de las teorías humana o expresión de los sentimientos del hombre.

John Cage

La emoción se produce en la persona que ya la posee. Y los sonidos, cuando se consiente que sean ellos mismos, no exigen del que los escucha que lo haga sin sentimiento alguno. Todo lo que se entiende por la capacidad de respuesta es justo lo contrario. Música nueva: audición nueva. No el intento de comprender algo que se dice, porque, si se dijese algo, las formas de las palabras se adaptarían a los sonidos. Sólo una atención a la actividad de los sonidos.

John Cage

Aquel que se dedique a la música experimental encuentra los medios para separarse de la actividad de los sonidos que produce. Algunos utilizan operaciones aleatorias, tomadas de fuentes antiguas como el libro de las transformaciones (I King) chino, o modernas, como las tablas de los números casuales que también utilizan los físicos en sus investigaciones. El campo total de las posibilidades puede repartirse con aproximación menor o mayor, y los sonidos existentes en el interior de tales reparticiones se pueden numerar.

John Cage

John Cage, para quien no lo conozca, es un teórico, músico, compositor, por señalar solo algunas de sus múltiples facetas, un pionero que es considerado como uno de los compositores más influyentes del siglo XX.

También es muy conocido por una de sus piezas, tal vez la más famosa y controvertida: 4’33”, mientras que para algunos se trata únicamente de «cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio», otros consideran que el material sonoro de la obra lo componen los ruidos que escucha el espectador durante ese tiempo. En todo caso, lo que caracteriza a esta pieza es la ausencia de sonido musical alguno.

El disco que nos ocupa, y que acompaña la entrada de este mes, es Cheap Imitation, composición que, en principio, estaba destinada a desarrollar una coreografía para la compañía de danza de Merce Cunningham. Esta se fundamentó finalmente en el arreglo musical de una obra original de Erik Satie: Socrate, y John Cage lo que hizo fue transcribirla para piano. Las dificultades posteriores con los editores de Satie y con los derechos de la obra, condujeron a Cage a realizar una imitación de la música de este, que se convertiría, titulada con evidente ironía, en Cheap Imitation.

Esta obra siempre resultó especial para Cage, los fuertes sentimientos que le despertaba el trabajo de Satie resultaban algo muy inusual para su trabajo, que era, desde finales de los años cuarenta, casi totalmente impersonal. Cage mismo era muy consciente de la contradicción entre el resto de sus obras y Cheap Imitation:

“En el resto de mi trabajo, estoy en armonía conmigo mismo […] Pero Cheap Imitation claramente me aleja de todo eso. Así, si mis ideas se hunden en la confusión, debo esa confusión al amor. […] Obviamente, Cheap Imitation se encuentra fuera de lo que puede parecer necesario en mi trabajo en general, y eso es preocupante. Soy el primero en ser perturbado por él.”

La grabación de 1969 que compone el disco editado se puede escuchar de forma completa pinchando directamente sobre la pantalla:

Their Satanic Majesties Request, de The Rolling Stones

Rolling Stones - Their Satanic Majesties Request - 1967 Decca Album cover.jpgTheir Satanic Majesties Request es el sexto álbum de estudio de The Rolling Stones en el Reino Unido y su octavo álbum en los Estados Unidos, lanzado en el año 1967. Este título tan particular alude a un texto que aparece en el pasaporte británico: “Her Britannic Majesty requests and requires…” (Su majestad británica, solicita y requiere…). Las sesiones de grabación vieron a la banda experimentar ampliamente con un sonido psicodélico en el estudio, incorporando instrumentos no convencionales, efectos de sonido, arreglos de cuerdas y ritmos africanos.

Se convirtió en el primer álbum producido enteramente por los Stones y es además el último disco en el que Brian Jones colabora como parte activa de la banda.

Es considerado uno de los álbumes más controvertidos de la banda. De hecho, en su lanzamiento inicial provocó opiniones encontradas de los críticos así como algunas reacciones mixtas dentro del propio grupo. También fue criticado por ser derivado de la obra contemporánea de The Beatles, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band lanzado en junio de 1967,con semejanzas que se extienden hasta en la Impresión lenticular de la carátula.

Destaca entre sus cortes “2000 Light Years From Home” (a 2000 años luz de casa), en la que mezcla de ciencia, ciencia ficción, rock and roll y psicodelia. La letra habla sobre la inmensidad del espacio exterior, la oscuridad, la abundancia de la energía y la soledad que podría uno experimentar a unos 2000 años luz de la Tierra, un track abiertamente psicodélico y cósmico gracias al mellotron, un sintetizador Moog y cintas en bucle, sin olvidar las capas de guitarra y un sólido bajo para crear una atmósfera muy profunda.

También, “Citadel con la voz de Jagger en modo psicodélico sumada a la guitarra de Keith Richards con efectos de eco y, sobre todo, el mellotron de Brian Jones, para crear las texturas ácidas sobre las que se apoyan la letra, inspirada por el clásico largometraje de Fritz Lang, Metrópolis. Los británicos proyectan un futuro apocalíptico en el que fanáticos religiosos armados con biblias invaden el mundo obligando a rezar, todo acompañado, además, de opresión política, tecnología deshumanizada al extremo y capitalismo salvaje.