Proyecto Bioglyphs

Bioglyphs

Bioglyphs Project fue una iniciativa impulsada en 2002 en colaboración entre el Centro de Ingeniería Biofílmica de la Universidad de Montana y la Montana State University School of Art, fundamentada en la bioluminiscencia.

La bioluminiscencia es la capacidad que tienen algunos organismos de producir luz.

El proyecto Bioglyphs consistía en aplicar técnicas de bioluminiscencia a fotografías de los más diversos organismos vivos (microbios marinos, bacterias, por ejemplo) para generar distintas “pinturas” vivas, creadas con miles de millones de bacterias bioluminiscentes, estructuras que daban lugar a cuadros majestuosos en los que se desplegaba de forma espectacular una inédita mirada artística sobre las formas de vida más minúscula.

En la siguiente dirección es posible ver el alcance completo del trabajo:

http://www.biofilm.montana.edu/bioglyphs/index.html

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Anish Kapoor, el escultor de las matemáticas

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Anish Kapoor es un conocido escultor británico nacido en la India en 1954 y uno de los artistas más influyentes en su campo de los últimos años.

Su biografía, sobre todo su infancia y su juventud, está marcada por diferentes cambios de país (India, Inglaterra o Israel) y por una decisión fundamental que modificaría su trayectoria antes de los veinte años: abandonar la carrera de Ingeniería mecánica después de 6 meses para ponerse a estudiar arte; se dice que porque encontró las matemáticas demasiado difíciles.

Más allá de lo cierta que pueda resultar esta afirmación, lo que sí parece cierto es que sus obras revelan un sólido conocimiento técnico de estructuras y materiales además de una extraordinaria sensibilidad por las estructuras matemáticas, posiblemente derivada de su fascinación por ellas.

Marcus du Sautoy, profesor de la Comprensión Pública de la Ciencia y de Matemáticas en la Universidad de Oxford y autor de The Number Mysteries, desarrolla estas afirmaciones estableciendo algunos casos concretos.

Para du Sautoy una voluntad matemática recorre, por ejemplo, su obra “Tall tree and the eye”, una imponente torre de bolas esféricas que genera reflejos de naturaleza fractal, a la vez que sus espejos hiperbólicos distorsionan nuestro medio ambiente para crear una nueva perspectiva extraña en el mundo.

Según él, los espejos curvos de Kapoor “proporcionan un lente para ver el universo como lo que realmente es: curvo, doblado, donde la luz se deforma en su camino a través del espacio y nuestra intuición se da la vuelta.”

En Kapoor también se observa un gusto por jugar con las formas geométricas y con el espacio, pero también con el vacío y con las partes del espacio separadas por una superficie.

Otra de las obras de Kapoor, Islamic Mirror, alude al tránsito formal, matemático y geométrico entre el cuadrado y el círculo. El propio Kapoor habla de su gestación y de su significado:

Resultado de imagen de islamic mirror anish kapoor“Islamic Mirror surge de un largo proceso en el que he venido trabajando con espejos cóncavos. Este tipo de espejos reflejan el mundo de forma invertida. El hueco se convierte en un espacio lleno de reflejos y no simplemente en un espejo curvo. Se trata de una realidad perceptual y física. Islamic Mirror procede del estudio de las matemáticas islámicas y la repetición de dibujos. Cada uno de los pequeños espejos es plano, y por lo tanto refleja una imagen que se corresponde con la real. Sin embargo, como superficie continua, la obra da una imagen invertida. De esa forma, Islamic Mirror refleja a la vez la imagen en posición normal y al revés.”

Más sobre la obra de Kapoor en su web:

http://anishkapoor.com/

 

 

La teoría del color de Chevreul

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Michel Eugène Chevreul fue un químico francés (1786-1889) de gran notoriedad -y de notable influencia sobre muchos pintores del siglo XIX- especialmente por su intento de elaborar una teoría científica acerca del color.
Su interés por este ámbito cobró una dimensión aún más profunda cuando en 1824 fue nombrado director de tinteros en la Fábrica Real de Tapices de los Gobelinos (un instituto fundado por Napoleón Bonaparte en el año 1804). Es en este momento cuando se vuelca en sus trabajos sobre las leyes que  gobiernan los cambios de intensidad de los colores y las sombras y, en particular, sobre la influencia de un color en yuxtaposición a otro, trabajos que recogió en sus libros: “Leçons de chimie appliquée à la teinture” (1828-1831), “De la loi du contraste simultané des coleurs” (1839), “Essai de mécanique chimique” (1854) e “Histoire des connaissances quimiques” (1866).

En estas obras, Chevreul desarrolla el concepto de «contraste simultáneo” de colores, y acuña la ley que lleva su nombre, que afirma que «dos colores adyacentes, cuando son vistos por el ojo, aparecerán tan diferentes como sea posible». En sus trabajos, Chevreul afirmaba que un color aportará a su color adyacente un matiz de color complementario. Como consecuencia, la yuxtaposición de colores complementarios dará un aspecto más brillante al conjunto; por ejemplo, yuxtaponiendo verde (formado por la mezcla del azul y amarillo) y rojo (el tercer primario no presente en mezcla que origina el verde). Mientras que al poner colores no complementarios juntos dará como resultado un conjunto «contaminado», como sucede, por ejemplo, al poner juntos amarillo y verde, el amarillo recibe un matiz violeta (su complementario).

La teoría del color de Chevreul, aún con su pretendida base científica, no ha estado exenta de polémica. Algunos autores han criticado y refutado su exactitud y rigor. Este es el caso del célebre historiador del arte francés André Chastel, quien afirmaba que esta teoría: «se ha revelado como una de las más curiosas ficciones pseudocientíficas de la historia del arte; teoría inexacta en sus premisas, no conforme con la enseñanza de la física y de imposible aplicación integral».

En cualquier caso, ya fuese más o menos precisa, su teoría del contraste simultaneo tuvo como consecuencia que los artistas de su época comenzaran a usar los colores de forma diferente a la acostumbrada. Por ejemplo, el negro solía estar reservado para representar la sombras en las pinturas y, a partir de la difusión de la teoría, se demostró que era posible utilizar colores para representar dichas sombras.

Es posible ver la influencia de este en artistas impresionistas y neo impresionistas como lo fueron Camille Pissarro, Pierre-Auguste Renoir, Georges Pierre Seurat, entre otros, especialmente este último, quien fue un gran estudioso de sus teorías y un aplicado ejecutor de las mismas, lo cual puede apreciarse en sus obras.
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Georges Pierre Seurat
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Pierre-Auguste Renoir
Camille Pissarro

Stephen Hawking retratado

Como cualquier icono pop contemporáneo, Stephen Hawking ha sido retratado por diferentes artistas de todo tipo, pintores, retratistas, tatuadores o escultores: Lucien Freud, Agustín Sciammarella, los hermanos Chapman, Frederick George Rees o Yolanda Sonnabend, entre muchos otros, se han inspirado en la figura carismática del científico para sus trabajos.

Hemos hecho una selección de las obras más destacadas de todas aquellas en las que Hawking es el protagonista:

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Álvaro Delgado
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Alex Alemany
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Agustín Sciammarella

 

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Lucien Freud
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Yolanda Sonnabend
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Tai-Shan Schierenberg
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Frederick George Rees
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Pepe Lozano
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David Corden Tattos
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Eve Shepherd
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Jake and Dinos Chapman

Samuel B. Morse… ý también pintaba

 

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Lafayette, por Morse

Este retrato del marqués de Lafayette -uno de los héroes de la independencia americana- es, tal vez, la obra pictórica más conocida de Samuel Finley Breese Morse, el célebre inventor del telégrafo.

Morse nació en Boston, Massachussets (EE.UU) un 27 de abril de 1791. Era hijo del clérigo protestante Jedidiah Morse, un geógrafo notable de la época y recibió una educación acorde a su clase: buenas academias y, visto que el muchacho tenía cierto talento, acabó en Yale, aunque allí, según parece, no prestaba una gran atención a cuestiones que no fueran aquellas por las que hoy le conocemos: la pintura y la electricidad.

Pero como decimos, tenía talento y se graduó sin problemas. Eso sí, después de trabajar durante un tiempo en una editorial de Boston, convenció a sus padres para que le permitieran viajar a Londres para formarse en bellas artes, ciudad donde consiguió cierto renombre como retratista y escultor.

Cuando regresó a los Estados Unidos en 1825, se estableció en la ciudad de New York, donde se ganó la vida como retratista, convirtiéndose en un pintor   ampliamente respetado. Sería, además, fundador y primer presidente de la Academia Nacional de Dibujo y profesor de arte y diseño de la Universidad de la Ciudad de New York.

Años después Morse regresó a Europa y se fue aficionando a la química y la electricidad, sobre todo a partir de los descubrimientos realizados por el francés André-Marie Ampère relacionados con la corriente eléctrica y el magnetismo.
Fue de regreso a Estados Unidos en 1832 cuando concibió la idea de crear un telégrafo eléctrico que sirviera para enviar mensajes a largas distancias a través de un cable. La idea no era nueva, aunque nadie había conseguido materializarla.

En 1835 tenía acabado el primer prototipo de telégrafo y, en 1838, consiguió culminar el código que permitiría cursar los mensajes, más conocido después como alfabeto o código Morse, compuesto de puntos y rayas.

En 1843 consiguió la patente y el Congreso norteamericano aprobó la construcción de una línea experimental entre Washington y Baltimore.

El  24 de mayo de 1844, Morse transmitió su popular mensaje a través del telégrafo (“Lo que Dios ha creado”, la inevitable cita bíblica) desde la cámara de la corte suprema en el sótano del Capitolio a Baltimore.

El bueno de Morse trató de conciliar los dos ámbitos de trabajo: el artístico y el científico, pero su éxito con el telégrafo desdibujaría su carrera pictórica y acabó abandonando la pintura para centrarse en sus experimentos. Ganamos un telégrafo pero perdimos algunos buenos cuadros.

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A pesar de todo, hoy en día es posible apreciar su trabajo en un buen puñado de cuadros en los que despliega su destreza con los pinceles: una faceta no tan conocida pero no menos interesante. Y sorprendente.

 

 

Infinity Mirror Rooms, por Yayoi Kusama

El primer Infinity Mirror Room fue desarrollado en 1965 por la artista y escritora japonesa Yayoi Kusama. Desde entonces la intensa repetición de objetos y pinturas a través del uso de espejos se ha convertido en una experiencia perceptiva de amplio alcance.

A lo largo de su carrera, la artista japonesa ha producido más de veinte salas de espejo Infinity. Así, cada uno de los ambientes caleidoscópicos de Kusama ofrece la oportunidad de entrar en una ilusión de espacio infinito. Las habitaciones también ofrecen la oportunidad de examinar los temas centrales del artista, como la celebración de la vida y sus consecuencias.

Espacialmente una Infinity Mirror Room resulta paradójica, porque aunque el visitante es consciente de que se trata de un sitio reducido, sin embargo nos produce una imparable sensación de amplitud e incluso de infinitud (como su nombre indica).

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Observando las reacciones del público, se alude frecuentemente a la multiplicidad de significados, a la resistencia que ofrece a la aprehensión y la conceptualización, y su capacidad de hacer posible una experiencia que amplía los horizontes de percepción.

Más sobre Kusama en su web: http://yayoi-kusama.jp/

 

Pep Vidal, entre arte y ciencia

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Obra “From nothing to void” de Pep Vidal compuesta por una serie de cápsulas en diferentes estados hasta alcanzar el vacío casi absoluto (foto de Roberto Ruíz).

Pep Vidal sostiene que el arte y la ciencia cuentan con muchos elementos en común. Así lo afirma en una entrevista concedida a Ester S. Cacho este mismo año: “Tanto en ciencia como en arte la línea de trabajo y el proceso de investigación son procedimientos análogos. Cada campo da un resultado diferente pero el proceso es muy similar. 
Por otro lado, la figura del artista y la figura del científico también tienen muchas cosas en común. Por ejemplo, ambos tienen que estar produciendo contenidos constantemente; el artista obras de arte y el científico artículos científicos. En ambos casos, dicha producción tiene que estar validada por sus respectivas comunidades.  También está el tema de la multidisciplinariedad; en el campo de la ciencia es cada vez más común que científicos de diferentes campos trabajen en colaboración: físicos con biólogos, ingenieros con químicos, etc. Lo mismo pasa en el campo del arte.”

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Fotografía: Roberto Ruiz

Su peculiar trayectoria -licenciado en Matemáticas, máster en Fotónica y doctorado en Física con una tesis sobre algoritmos matemáticos enfocados a mejorar la precisión de los instrumentos utilizados en el sincrotrón ALBA- ha hecho de él un artista singular, como él mismo reconoce: “para mí cada vez es más difícil saber si lo que estoy haciendo es arte o es ciencia. En todos mis proyectos como artista hay una componente científica muy importante. Al principio me esforzaba en determinar si mi trabajo estaba más cerca de la ciencia o del arte. Ahora ya no me interesa determinarlo. Me he dado cuenta de que lo importante no es saber si mis obras se exhibirán en el Museo de la Ciencia o en una galería de arte. Lo relevante es saber por qué quiero hacer eso, cuáles son las motivaciones que me mueven. A menudo sucede que una obra nace de una cuestión científica que evoluciona hacia un lado más artístico, por ejemplo. Así pues, no hay una separación muy clara entre una cosa y la otra.”

Así, incluso los lugares donde exponer reflejan esta dualidad: “Una de las cosas de la que estoy más orgulloso es del hecho de que muchas de mis obras nacen de la colaboración entre una institución artística y una institución científica. Eso hace que gran parte de mi trabajo tengan sentido tanto en un contexto científico como artístico. Por ejemplo, en algunas ocasiones, un mismo trabajo se ha exhibido en el jardín botánico y en el sincrotrón ALBA o en el Centro Nacional de Microelectrónica. En este sentido, una pieza clave de mi obra es mi tesis doctoral con la que en 2014 gané el Concurso de Artes Visuales Premio Miquel Casablancas. La tesis que presenté a concurso era exactamente la misma que presenté al tribunal de tesis el día de mi defensa. No había ningún cambio de formato. Posteriormente, esta tesis, este trabajo científico, estuvo en exhibición en el CaixaForum como obra artística.”

Pep Vidal obtuvo en 2014 el premio Miquel Casablancas y ha expuesto entre otros lugares en la Fundació Tàpies o en el CaixaForum. En el campo de la divulgación científica, Pep fue co-fundador de granja.cat, un proyecto para la difusión de la cultura matemática, especialmente entre los niños y niñas, con talleres, charlas y otras actividades.

Su obra puede verse en la web:

http://www.pepvidal.com/projects

La entrevista completa con Ester S. Cacho se encuentra en la siguiente dirección:

https://esterscacho.wordpress.com/

 

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Fotografía: Pep Herrero

 

Bibliografía:

https://esterscacho.wordpress.com/

http://www.pepvidal.com/projects