La trágica historia del doctor Fausto, de Christipher Marlowe

Más sobre la venta de almas a cambio conocimiento. Este, que es un tópico literario -inspirado en el mito clásico asociado al folclore popular-, se ha manifestado con profusión a lo largo y ancho de las obras de creación. No hace mucho, en la sección de “Una Película” sugeríamos Fausto, la fenomenal película con la que Murnau interpretó con su peculiar mirada el mito. Por lo que se refiere a la literatura, se han dado múltiples ejemplos y este mes es una buena ocasión para traer uno de ellos:

La trágica historia del doctor Fausto, o simplemente Doctor Fausto, es una obra de teatro escrita por Christopher Marlowe, posiblemente en 1592, basada, como decimos, en la leyenda de Fausto, en la que un hombre vende su alma al diablo para conseguir poder y conocimiento. El Fausto de Marlowe no fue publicado hasta 1604, once años después de la muerte de Marlowe y doce después de su primera representación. No se guarda ningún manuscrito original, pero existen dos textos tempranos, uno de 1604 y otro de 1616.

La obra trata la historia de Fausto, doctor en teología, que en su búsqueda del conocimiento decide vender su alma al Diablo para conseguir los favores de uno de sus siervos, el demonio Mefistófeles. Consta de un prólogo, trece escenas y un epílogo. Está escrita principalmente en verso blanco (pentámetro yámbico carente de rima), y también hay breves trozos en prosa.

El tópico del hombre que vende el alma al diablo es antiguo en el folclore cristiano aunque vinculado a varios nombres distintos. El nombre actual con el que se ha acuñado el mito parte de su vinculación a la figura histórica de Johannes Faustus, un “astrólogo” nacido en la Alemania de principios del siglo XVI. El antecedente inmediato a la obra de Marlowe parece haber sido un texto germánico anónimo titulado “Historia von D. Iohan Fausten”, publicado en 1587 por el librero alemán Johann Spies y traducido al inglés en 1592. Ya habían existido otras representaciones literarias de la historia de Fausto, pero la de Marlowe es la primera en alcanzar renombre. La historia inspiraría posteriormente el poema romántico de Johann Wolfgang von Goethe, y también óperas como la de Charles Gounod y Arrigo Boito, así como la sinfonía de Liszt.

En términos estrictos, podemos decir que Doctor Fausto trata de la soberbia, “el más mortal de los siete pecados capitales”. A causa de su soberbia, Faustus es incapaz de creer en la salvación y por ello se condena al elegir no arrepentirse. Esta es una lectura convencional que suele aplicarse a la obra, y aunque no es desacertada, la obra tiene otras posibles lecturas alrededor de este eje central. Ros King reformula esta lectura para un público moderno:
“Doctor Faustus es una obra sobre el deseo: para lo mejor en la vida, para conocimiento, poder, confort material, e influencia. El deseo empuja el desarrollo humano. No es ni bueno ni malo por si solo, y solamente se ve limitado por la imaginación y por el sentido social e individual de lo que es ético. Ahí está la mezcla de tragedia y farsa en esta obra”.
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