En Junio en el Blog

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Cartel Lumière

Darwin, la expedición en el BeagleThe Secret Life of the Brain Posterbarcelona-metropolifotografia.jpg

 

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Exposició ‘Barcelona. La metròpoli en l’era de la fotografia, 1860-2004’

barcelona-metropolifotografia.jpgLa Virreina Centre de la Imatge presenta, fins al 26 de juny: ‘Barcelona. La metròpoli en l´era de la fotografia, 1860-2004’, una exposició que explora la iconografia fotogràfica de l´evolució urbanística de la ciutat al llarg d´un segle i mig d´història.

El recorregut de la mostra repassa el vincle entre la transformació urbana, marcada per la celebració de grans esdeveniments internacionals, des de l´Exposició Universal de 1888 fins al Fòrum de les Cultures 2004, i el paper històric de la fotografia en la configuració de la percepció i opinió pública de la ciutat en un període comprès entre el sorgiment de les tecnologies fotogràfiques múltiples, a la dècada de 1850, fins a l´expansió massiva de les tecnologies digitals, Internet, la telefonia mòbil i les xarxes socials en el pas del segle XX al XXI.

Salida de los obreros de la fábrica

Cartel LumièreEs verdad que no es propiamente una película, en realidad en esta cinta no pasa nada más (y nada menos) que puro movimiento. Pero traer esta filmación al Blog propone detenernos un momento, rebobinar toda la historia del cine y volver al principio: ver con ojos nuevos, tratar de imaginarnos el prodigio para los espectadores de aquel tiempo, intentar imaginarnos allí como espectadores, sugerir a la retina que imagine que se deja engañar como si fuera la primera vez… y todo gracias a una sencilla técnica de superposición de fotogramas que logra proyectar sobre una mera sábana blanca el milagro de la vida.

Todo esto -tan superado, tan obvio- me sigue pareciendo prodigioso, colosal, y esta sensación se repite  cuando sobre lo que rebobinamos es la ciencia, cuando alcanzamos en nuestro viaje retrospectivo la base sobre la que han crecido los enormes edificios del conocimiento, la técnica, el saber…así, la impresión que me produce es que lo más prodigioso se encuentra al principio, cuando se descubre que algo es posible y que, en este caso, puso en marcha el minuto uno de un arte total sin el cual sería imposible concebir el siglo XX.

¿no sienten un escalofrío? Todo el cine comenzó aquí:

Louis Jean (5 de octubre de 1864 – 6 junio de 1948) y Auguste Marie Louis Nicholas (19 de octubre de 1862 – 10 de abril de 1954) fueron los inventores del proyector cinematográfico que hizo esto posible.
Ambos nacieron en Besançon, Francia, pero crecieron en Lyon. Su padre tenía una firma fotográfica y ambos hermanos trabajaban para él, Louis como físico y Auguste como administrador. Allí Louis hizo algunas mejoras en el proceso de fotografías estáticas.
Al morir su padre, en 1892, los hermanos comenzaron a trabajar en la idea de dotar a las imágenes de movimiento y patentaron durante este proceso un número significativo de avances, como por ejemplo agujerear la cinta del film para permitir su movimiento por la cámara.
Por fin su trabajo culminó en un aparato que servía tanto como cámara como proyector: el cinematógrafo, que sugería movimiento aprovechando, bien la persistencia retiniana del ojo humano (la propiedad del ojo según la cual una imagen permanece en la retina humana una décima de segundo antes de desaparecer por completo, algo en discusión por la neurofisiología), o bien el procesamiento cerebral de los estímulos visuales en el núcleo geniculado lateral.
El cinematógrafo fue patentado el 13 de febrero de 1894. Así, en el verano de 1894, los hermanos Louis y Auguste Lumière lo tenían a punto y con él llevaron a cabo su primera filmación ese mismo otoño. El 22 de marzo de 1895 fue exhibida en París en una sesión de la Société d’Encouragement à l’Industrie Nacional la conocida La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir («Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir»), rodada tres días antes el 19 de marzo de 1895 y que es conocida como la primera película de la historia estrenada comercialmente.

Y aquí estamos saliendo todos. Sientan el escalofrío del origen:

“A Better Tomorrow”, de Wu Tang Clan (HIPHOPLOGIA como medio de educación)

 

Fue en la época de estudiante de la ESO cuando empecé a vincularme al mundo del Hip Hop y a todo lo que lo envuelve. Por aquel entonces, posiblemente en tercero de la ESO, comenzaba una relación con ese reconocido (aunque no tan divulgado) movimiento cultural originado en los Estados Unidos de América como forma de canalizar la violencia de las bandas que se apropiaban de los barrios en torno a los 80.

Como a cualquier estudiante de alrededor de 15 años, adaptarse a los métodos de estudios impuestos, así como responsabilizarse de aprender todo aquello que cada profesor impartía no era tarea fácil y, a la hora de estudiar las asignaturas de cara a presentarme a los exámenes, solía ser más disfrutable tratar de encontrar la rima en los apuntes de Química o Sociales reproduciendo cualquier instrumental de Rap como fondo musical y así “rapearlos”, que hacerlo con métodos más tradicionales.

Sea por suerte o sea por desgracia, aunque recuerdo buenos profesores en mi época de instituto, no hubo en la plantilla de docentes un Christopher Edmin. ¿Y este señor quién es? -te estarás preguntando- Pues se trata ni más ni menos que de un profesor que pertenece al Departamento de Matemáticas, Ciencias y Tecnología de la Universidad de Columbia y el precursor del método de formación #HipHopEd (Hip Hop Education). Este método nació como una forma de facilitar a sus estudiantes el complejo aprendizaje que suponen asignaturas como las Matemáticas o las Ciencias a través del Hip Hop. El procedimiento que sigue #HipHopEd consiste en que los estudiantes creen una canción de rap a partir de un conocimiento aprendido para después rapearlo a su clase como si de una exposición de cualquier trabajo se tratase.

Lo increíble de este tipo de actuaciones no es sólo que este profesor haya conseguido que sus alumnos se interesen más por el contenido de las ciencias sino que además logre repercutir directamente en la cultura del Hip Hop. GZA, miembro fundador de la histórica agrupación norteamericana Wu-Tang-Clan coincidió en una entrevista de radio con el profesor Christopher Edmin y empezaron a trazar planes juntos. Fue así como surgió el proyecto B.A.T.T.L.E.S, cuyas siglas quieren decir: “Bringing Attention to Transforming, Teaching and Learning Science”, o lo que en español se entiende como: “Atraer la Atención para Transformar, Enseñar y Aprender Ciencias”.

Gracias a esta inesperada colaboración se puede decir que el grupo Wu-Tang-Clan se merece indiscutiblemente la entrada del Blog de este mes con su disco “A Better Tomorrow” del año 2014, ya que fue en torno a este año cuando GZA estaba involucrándose con este proyecto donde Hip Hop y Ciencia convergen. Además, como indica el tema “Wu-Tang Reunion”, se trata del álbum con el que la banda se reunifica tras un periodo de dispersión por parte de los miembros y, por si fuera poco, es el último disco de estudio hasta la fecha de los neoyorquinos.

Sin lugar a dudas, tanto el proyecto B.A.T.T.L.E.S. como este disco, están dejando su seña de identidad en el propósito de contribuir a un mañana mejor.

Esta entrada del Blog está redactada por Carlos J. Yanes Hernández,
Téc. Superior de Paisajismo y Medio Rural, Téc. De Sonido y MC. (y compañero del CID-CSIC).

On Kawara (el registro artístico del tiempo)

Nadie sabe con precisión cuándo falleció On Kawara. Tan sólo su familia y allegados, que no han querido detallar la información. Este secreto podría ser la última obra de este artista conceptual japonés, que dedicó gran parte de su existencia a registrar el irremediable paso del tiempo. Sí se sabe, según informó la galería David Zwirner que le representaba, que pereció en Nueva York y que tenía 81 años (en torno a los 29 mil 800 días después de haber nacido -medida en la que On Kawara llevaba la cuenta de su vida-).

La incógnita dominó la vida de este artista, que jamás dio una sola entrevista y que en contadas ocasiones posó para las lentes de los fotógrafos -habitualmente de espaldas-. El motivo de su borrosa identidad responde a la corriente artística del que formó parte en los sesenta. El arte conceptual que emergió entonces buscaba la despersonalización emotiva para llegar a una información o idea pura. Kawara centró sus creaciones en el lenguaje del tiempo: las horas, los días y los años, y lo hizo a través de la contención formal, de una acepcia visual que enmarca su voluntad profunda.

Today (Hoy) es su serie más famosa. Consiste en centenares de lienzos de fondo sólido y plano (azul, negro, gris…) que el artista rellenó con la fecha de su creación, escrita en tipografía simple y en la lengua local donde nacían las mismas. Jan. 4, 1966, leía su obra prima, plasmada en el Nueva York que habitó más de medio siglo. Repitió el proceso en incontables ocasiones, con piezas repartidas ahora en museos de todo el mundo.

Repetitivas y a primera vista estúpidas, las pinturas eran sin embargo un reflejo de la inevitabilidad del avance del perpetuo espacio-tiempo. Con una simple lectura, uno podía saber en qué momento y dónde se encontraba el artista. Un código simple y efectivo, una muestra de que cada día, cada fecha, puede tener un significado muy preciso para ciertos individuos.OKDZshow2012_525-041-800x601

De su escasa biografía, se conoce que Kawara nació el 24 de diciembre de 1932 en Kariya, población de la prefectura de Aichi. Influenciado por un cierto entorno intelectual, quedaría traumatizado por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945. Las dudas le llevaron a Tokio, donde entró rápidamente en círculos artísticos de cierto renombre, algo de lo que posteriormente huyó. Esquivo y anónimo, en esta primera etapa produjo obras relacionadas con el desastre nuclear. En 1959 escapó junto a su familia a México, estudió en escuelas de arte y descubrió el país. En 1962 se mudó a Nueva York para explorar las tendencias del pop art y, antes de volver a la que sería su ciudadResultado de imagen de on kawara, pasó un tiempo en Francia y España.

Más allá de sus contundentes fechas, el artista investigó otros métodos de simplicidad expresiva. A finales de los sesenta empezó a enviar telegramas a amigos y colegas -casi a diario- con un mensaje claro y directo: “Todavía estoy vivo”. Ahora, un imitador (o admirador) le mantiene vivo en una cuenta de Twitter que sigue pronunciando su supervivencia. ¿Y si todo formara parte de su obra?

On Kawara

One Million Years (Un millón de años) es también curiosa. En un contenedor transparente, un chico narra el paso de los años hacia el futuro y una chica hace lo mismo en dirección al pasado. La exposición más larga duró 100 días consecutivos.

Karlyn de Jongh relata en On Kawara: Unanswered Questions (Preguntas no respondidas) que el trabajo del artista parece ser un autorretrato. “Sus obras le dan presencia mientras él, físicamente o personalmente, se mantiene ausente”. En el 2015, el Guggenheim de Nueva York ofreció una amplia retrospectiva sobre el artista invisible del tiempo.

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En la galería David Zwirner existe un libreto donde viene adjuntada su biografía. ¿Residen allí todos sus secretos? No, tan sólo se puede leer un contador que el 9 de septiembre del 2004 quedó en 26.192 días. Los últimos cálculos indican que llegó a los 29.771, echen la cuenta y jueguen al juego del tiempo de On Kawara.

 

Esta entrada reproduce fragmentos completos del artículo publicado por en la Vanguardia el 17/07/2014. Dicho artículo pueden consultarlo pinchando aquí.

El viaje del Beagle, de Charles Darwin

Darwin, la expedición en el BeagleEl viaje del Beagle es el diario de Charles Darwin durante aquel famosísimo viaje alrededor del mundo, entre 1831 y 1836, que le permitió realizar las observaciones en las que se basaría después para su teoría del origen de las especies. Es un libro en verdad formidable por la pasión científica que revela y también por la sorprendente precisión de su prosa.

Darwin pasó la mayor parte del viaje explorando la tierra firme, un total de tres años y tres meses. Los 18 meses restantes los pasó en el mar. El libro, que también ha sido conocido como Diario de Investigaciones o La expedición en el Beagle, entre otros títulos, reúne sus memorias de viaje, así como anotaciones de índole científica relativas a la biología, la geología y la antropología, que prueban la extraordinaria capacidad de observación de su autor. Aunque la trayectoria del barco, el HMS Beagle, pasó en ocasiones por los mismos lugares, Darwin ordenó las referencias científicas por lugares, en lugar de hacerlo cronológicamente.

Un libro espléndido para conocer de primera mano la aventura de la gestación de una teoría que revolucionó el mundo.

Disponible en la Red de Bibliotecas del CSIC