Nanuk, el esquimal

Nanook of the north.jpgLa discusión sobre si “Nanuk (o Nanook), el esquimal” es el primer documental de la historia -incluso si se trata verdaderamente de un documental- es casi tan vieja como esta película de 1922. Aparquemos por un momento este debate y fijémonos en algunos planos:

Nanuk mira al hombre-cámara llamado Robert Flaherty. Sonrie entre tímido y pícaro sin saber muy bien qué hacer. Es sólo una imagen, pero con ella Flaherty consigue lo que quiere: empatizar con el público, mostrando qué clase de persona tiene en pantalla. Un recurso que excede el plano para convertirse en toda una declaración de intenciones.

Lo que Flaherty parece pretender no es solo poner la cámara, no convertirse en cronista de lo exótico, lo que parece buscar es entrar en las entrañas de un pueblo, de una cultura, de una forma de vida. Y para ello entiende que debe introducirse en la vida de uno de sus miembros para tratar de comprender.

Flaherty convivió con Nanuk y su familia durante más de un año, cámara en mano. Esto formaba parte de una primera fase que Flaherty consideraba necesaria para grabar su documental, con la idea de familiarizarse con el modo de vida de los que serían los protagonistas de su cinta. Filmó cómo vivían, cómo sobrevivían a las durísimas condiciones climáticas, cómo cazaba Nanuk (que significa “el oso“, aunque su verdadero nombre era Allakariallak) en la fría tundra canadiense, y cómo luego vendían las pieles a los comerciantes.

Así, el film empieza articulándose en una estructura focal que desgrana momentos de la vida cotidiana, evolucionando desde la panorámica general para paulatinamente centrarse en las anécdotas personales del protagonista y su familia. En esta mirada progresiva encontramos secuencias que brillan con luz propia, como la construcción del iglú, la caza de la morsa, de los salmones o de la enorme foca que atrapa en un agujero en el hielo.

Su relato cobra entonces una dualidad que no abandonará: por un lado, la épica del ingenio y de la lucha por la supervivencia en un entorno de la mayor hostilidad posible y, por otro lado, el reconocimiento humano de Nanuk y de su familia como seres próximos capaces de amar y de ser amados, personas con quienes nos identificamos sin dudarlo a pesar de la distancia geográfica y cultural.

Ahora volvemos a la cuestión inicial: ¿Documental? ¿Ficción? ¿Verdad dramatizada o manipulación buenista?

Pues es difícil decirlo. Lo que parece cierto es que este trabajo refleja cómo entendía Flaherty el género documental, el cual debía reflejar hechos auténticos, la realidad, la verdad, pero sin perder de vista al espectador, último destinatario de la obra, para lo cual, decía, era necesario seleccionar qué se debe mostrar (e incluso representar). Por esto, rechazaba el recurso de simplemente posar la cámara y dejar que grabase lo que sucedía delante.

¿Es el primer documental? …Difícil asegurarlo con precisión. También es cierto que por aquel entonces no existía como tal el género documental, no se distribuía comercialmente, así que este título es al menos pionero en este campo. Sin embargo, tenemos que volver a las cuestiones anteriores: la polémica continúa al respecto, porque según los más puristas, la obra de Flaherty no cumple con una característica fundamental que se le presupone al documental y que es la neutralidad.

Es cierto que Flaherty interviene de forma creativa en la naturaleza y en la vida de los esquimales para potenciar el interés del público y la emotividad; pero también es cierto que lo hace sin perder de vista lo que es real, parece no inventarse nada. Según sus propias palabras, la intención de su primer largometraje fue “mostrar el antiguo carácter majestuoso de estas personas mientras ello aún fuera posible, antes de que el hombre blanco destruyera no sólo su cultura, sino también el pueblo mismo“.

La obra recibiría un fuerte impulso tras la trágica muerte por inanición de Nanuk y su familia a consecuencia de una fuerte tormenta de nieve producida poco tiempo después de terminado el documental. Es así que la secuencia final adquiera tanta fuerza y pueda tomarse como una predicción al mostrar a la familia escapando de una tormenta en busca de refugio.

A pesar de la repercusión posterior de la película, “Nanuk el esquimal” apenas atrajo inicialmente en Estados Unidos; de hecho sólo se proyectó como complemento de una película del cómico Harold Lloyd (‘Grandma´s Boy‘). Fue gracias al éxito en Europa, con distribución de la Pathé, cuando la obra de Flaherty logró fama y prestigio. Posteriormente, la Paramount le financió su siguiente trabajo, en el lugar que eligiese. El éxito, sin embargo, le duró poco a Flaherty y prácticamente hoy se le recuerda únicamente por esta película y por “Hombres de Arán” (1934).

De todas formas, y más allá de los debates comentados, lo que sí es cierto por encima de todo  es que “Nanuk” es un canto a la belleza, a la simpleza de las cosas, al valor de querer y de ser querido, quizás el valor fundamental que nos convierte en seres humanos.

Es posible ver la película completa aquí:

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s